Google no puede con la App Store

Ni para ver a José Tomás. Las entradas de 1.200 euros se agotaron en minutos. Más de 300.000 personas aspiraban a una. Y no para ver al torero ni la final de la Superbowl, sino para asistir a un encuentro de informáticos, los desarrolladores de aplicaciones de Apple.

Antes del iPhone, Apple tenía que recurrir a llamadas personales para incitar a que algunos conocieran las bondades del encuentro. Todo cambió con la llegada del móvil. En 2008, por primera vez se agotaron las entradas, en unas semanas. En la edición de 2012 duraron unas horas; este año, dos minutos.

La expectación por la conferencia de Apple iOS, que se celebra del 10 al 14 de junio en San Francisco, se justifica con cifras: un catálogo de aplicaciones en la App Store de más de 850.000 programas, de ellas 350.000 son para tabletas iPad.

Desde su creación, de la mano del iPhone en 2007, suman 45.000 millones de descargas. El ritmo en el último trimestre es vertiginoso: 800 descargas por segundo, casi 70 millones al día. En el mundo hay el triple de móviles Android que iPhone, pero la tienda App Store se mantiene intratable ante Google Play.

El máximo responsable financiero de la manzana, Peter Oppenheimer, destaca el valor del negocio de aplicaciones gratuitas o de menos de un dólar, en la mayoría de las ocasiones. Apple ha pagado casi 7.000 millones de euros a los desarrolladores. La cuenta es fácil, el 70% es para el creador, el 30% restante para Apple. Un negocio en el que no hace falta tener dependientes, ni arreglar aparatos, tampoco cadenas de montaje. Todo son bienes digitales con distribución a través de Internet.

El hecho de que la App Store funcione en 155 países ha permitido que los editores de programas aspiren a una audiencia difícilmente abarcable de otra manera. La empresa Mubiquo, ha creado la aplicación de la petrolera Shell para todo el mundo. Esto incluye versión en chino, ruso, árabe y turco. Empezaron como un pequeño estudio y ya son 40 personas contratadas entre las oficinas de San Francisco, Madrid, Barcelona, Murcia y Shanghái.

Rubén Aparicio, fundador y consejero delegado, cree que no hay fórmulas mágicas, pero sí cita algunas claves para el éxito: “Dar valor añadido, que sea algo más allá de lo que se obtiene navegando por la Red, con un buen equilibrio entre utilidad y entretenimiento”. Su negocio es principalmente por encargos de empresas. De su estudio han salido Nestlé Cocina y Nestlé Postres, cuya aprobación llevó algo de tiempo. “Desde Apple querían asegurarse de que no era publicidad. Estuvieron muy encima de los textos. Se trata de branded content. Muchas recetas no tienen productos de la marca, de hecho algunas son de Arzak”.

La norma no escrita para cualquier desarrollador que se precie es lanzar primero en iOS, el sistema operativo de iPhone e iPad, después en el resto de plataformas. Aunque nació más tarde, Android es la gran amenaza para este negocio. No solo con la tienda oficial Google Play, también con la creada por Amazon, cada vez más popular.

Vanatur, la empresa de Estrella Caso, se ha centrado en la música. Su última obra es la aplicación del grupo adolescente de moda Auryn. La intención era estrenar en los dos sistemas operativos a la vez, pero solo lo han hecho en los móviles de Google. “Es más cómodo desarrollar para Apple, pero los plazos no dependen de ti”, expone. En su opinión no hay una fórmula secreta del éxito, pero sí algunos factores que ayudan: “Lo primero es escoger bien el público al que se dirige; después, que se mantenga viva, con actualizaciones y dinamismo”.

Ana Ormaechea, fundadora de Tablet Army, percibe que el proceso de aprobación de Apple Store no es del todo adecuado. “Hay una barrera cultural y se nota. Todo pasa por Cupertino y, desde luego, no tienen el contexto necesario para entender que lo que allí no es correcto, aquí sí lo es”, explica. Hace dos años vio que un ejemplar de Muy Interesante, revista en la que trabajaba, aplazó su publicación durante tres semanas por considerar que la imagen de un desnudo no era adecuada para menores.

El desarrollador independiente, Diego Bezares, creador de Rythmic Thumbs, valora, sin embargo, ese control: “Se aseguran de que todo funciona. Da garantías al usuario para que no descargue productos que defraudan”. También valora la obligación de contar con una tarjeta de crédito al darse de alta: “Las ventas en Android aumentan poco a poco, pero no al nivel de Apple, donde el cliente solo tiene que hacer clic y ya está comprado”.

AppGratis ha sido una de las aplicaciones sacrificadas por este exhaustivo control de Apple. Llevaba más de dos años con normalidad y era una de las más populares. Hace dos semanas desapareció de la App Store. Su negocio consistía en promocionar gratis durante un día, aplicaciones que son habitualmente de pago. En esto son tajantes, no hay tolerancia con aquellos que quieren montar un negocio paralelo dentro de su escaparate. AppGratis paliaba uno de los problemas de la tienda, encontrar algo interesante en poco tiempo.

Aparicio cree que en Apple son conscientes del problema: “Hace un par de meses tuve una reunión con el vicepresidente responsable de la App Store. Le dije que desde los cambios de octubre apenas se ven las tablas con lo más vendido de cada categoría. Desde entonces hay menos descargas y es más lento”. Bezares tiene la misma sensación: “Solo tienen visibilidad las 50 primeras aplicaciones”.

Todos reconocen una dificultad, dar con el precio correcto. Ormaechea considera que es una ventaja: “En una revista de papel el precio va impreso. Aquí fluctúa. Por ejemplo, un ejemplar de hace seis meses se puede ofrecer a un precio muy rebajado y seguirá despertando interés y generando ingresos. Se pueden ir haciendo promociones especiales en fechas concretas o ir ajustando hasta encontrar el precio adecuado”.

Google Play tiene más problemas, y no solo que el mayor número de móviles Android no se traducen en ventas de aplicaciones. Aparicio no se explica cómo Google, un gran buscador, es incapaz de arreglar la forma de encontrar el programa deseado en cuestión de segundos. “Es penoso. Aunque pongas el nombre exacto no sale como resultado”, subraya. También echa en falta la manera de poder regalar un programa, algo que Apple ha resuelto con códigos. La queja de Caso va directa a uno de los puntos flacos del robot verde, la fragmentación, como denominan a la diversidad de características de móviles y tabletas: “No se verifican los programas y cada tamaño de pantalla o potencia del procesador es un mundo. Es muy difícil no decepcionar a los que tienen móviles antiguos”.

Su recomendación es ir a otras tiendas que no sean Google Play. “Optar por Amazon o Samsung, puede ayudar a destacar y encontrarse con otros programas que superan unos mínimos”, argumenta. El ratio aplicaciones/descargas no siempre es favorable a los grandes. A veces, según qué producto, sale más a cuenta ponerlo en otras tiendas.

Apple no inventó la distribución online. Nokia y Blackberry ya tenían antes sus propias tiendas, aunque farragosas y poco atractivas. El último en sumarse será Firefox OS, todavía en fase de pruebas. Su planteamiento, dado que pertenece a la Fundación sin ánimo de lucro Mozilla, es radicalmente diferente. Habrá tantas tiendas como se quieran crear. Juan Tomás García, desarrollador en esta plataforma y reconocido hacker, considera que su oportunidad será la libertad de elección. “Para saltarse la App Store solo hay un camino, liberar el teléfono, hecho que Apple penaliza diciendo adiós a la garantía”, explica. Le cuesta bregar con el control ejercido por Apple: “Aprender a programar para iOS es muy complicado. Apple no autoriza aplicaciones que les pueda hacer la competencia, de ahí que Firefox no esté en iPhone e iPad”.

Apple mantiene firme el control sobre su tienda. Pese a que en el parque mundial de móviles el 64% son Android y solo el 19% iPhone, su tienda sigue por delante. Cierto es que este año, las descargas en Google Play superarán a las de App Store, pero el negocio no. El dueño de un iPhone es tecnológicamente más avanzado, descarga más aplicaciones y, no solo gratuitas. Tira más de tarjeta de crédito. Según el App Annie Index, en el último trimestre los ingresos de la tienda de Apple fueron 2,6 veces mayores que la de Google Play, aunque en el navideño la proporción era de 4 a 1. La App Store se le resiste a Google y al mundo Android. De momento.

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Arrestado en España el autor del mayor colapso en Internet

Una oficina informática montada en una furgoneta era el lugar de trabajo del responsable del mayor ciberataque de denegación de servicio (también llamado ataque DDOS, de las siglas en inglés Distributed Denial of Service) de la historia, según la policía. El ataque, colapsó Internet al provocar una sobrecarga del sistema informático ralentizando la red gracias a accesos masivos. La Brigada de Investigación Tecnológica ha detenido en Granollers (Barcelona) al responsable de este ataque. Se trata de un ciudadano holandés de 35 años en cuyo domicilio tenía un auténtico búnker informático.

El detenido, el activista Sven Olaf Kamphuis, decía ser diplomático del Ministerio de Telecomunicaciones y Asuntos Exteriores de la República de Cyberbunker y tenía instaladas en su oficina móvil diferentes antenas para escanear frecuencias por toda España. En su vivienda disponía de sofisticados equipos informáticos capaces de operar como un verdadero centro de comunicaciones.

Los ataques informáticos masivos de denegación de servicio DDOS se produjeron en pasado mes de marzo. Los intentos por recuperar el control por parte de los servidores y los ataques de los ciberactivistas provocaron tal ocupación que la red se vio afectada en todo el mundo, según explicó ayer la policía española.

Los ataques DDOS son una forma relativamente sencilla y efectiva de tumbar una web. Las acciones se pueden realizar siguiendo las instrucciones para iniciar el ataque a una hora señalada en una convocatoria mediante foros en la Red o utilizando redes de ordenadores previamente infectados por virus. Anonymous es el grupo que ha protagonizado los ataques más famosos, aunque uno de los primeros asaltos tuvo como diana la Iglesia de Cienciología. Los autores de estas campañas han actuado también contra Gobiernos e instituciones.

Holanda ha sido el punto de partida para llegar a la detención de Kamphuis. El origen fue una serie de ataques contra una compañía antispam que también afectó a Estados Unidos y Reino Unido. Los investigadores han llevado a cabo el registro del búnker informático desde donde el arrestado llegó a realizar entrevistas con distintos medios de comunicación internacionales a raíz de estos ataques informáticos.

El detenido se desplazaba en una furgoneta que utilizaba como oficina informática móvil por distintos puntos de España. Una vez iniciada la investigación, la policía pudo atribuir la responsabilidad de los ataques a un grupo Stophaus cuyo organizador, un activista de nacionalidad holandesa, se encontraba residiendo en España.

Una vez recibido el aviso por parte de las autoridades de los Países Bajos, los policías establecieron un dispositivo que permitió la localización del principal investigado en Granollers. El pasado día 25 y a petición de las autoridades judiciales holandesas, registraron su domicilio. En el registro han sido intervenidos dos ordenadores portátiles y documentación diversa relativa a su actividad delictiva. La policía destaca la “importante colaboración internacional” desarrollada entre las brigadas de delincuencia tecnológica de los países partícipes.

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Se agranda la distancia de Samsung sobre Apple

No hace falta la foto finish para saber quién lidera el mercado mundial de smartphones. Samsung ha agrandado la distancia en un año en 15 puntos sobre Apple. Según los últimos datos de IDC, en el primer trimestre del año, cuando aún la firma surcoreana no había puesto a la venta el Galaxy S4, sus teléfonos inteligentes obtuvieron el 32,7% del mercado, cuando un año antes tenía el 28,8%.

Los crecimientos de Apple son insuficientes para reducir la distancia, todo lo contrario, aumenta. Sus ventas crecieron el 6,6% (el aumento más pequeño de la historia del iPhone), vendiendo 37,4 millones de aparatos, pero eso solo supone un 17,3% del pujante sector, cuando hace un año tenía el 23%. Ha perdido seis puntos. Apple cada vez vende más, pero pinta menos en el sector de los smartphones.

Apple solo puede competir con un móvil de alta gama, mientras que Samsung cifra su éxito en los smartphones de medio y bajo precio. Gracias a ello, vendió 70,7 millones en tres meses, un 60% más que hace un año. En este tiempo la empresa coreana ha vendido más smartphones que sus cuatro siguientes competidores: Apple, LG, Huawei y ZTE. Todos excepto, la marca de la manzana, han ganado cuota de mercado.

Gracias a los teléfonos, Samsung tuvo unos beneficios récord en el trimestre: 6.400 millones de dólares y, según algunos analistas, podría superar a Apple en esta su carrera particular. De momento, en el mismo periodo, la marca de Cupertino ganó 9.500 millones.

En los próximos años, los smartphones de medio precio (por debajo de 400 euros) y pequeño precio (por debajo de 250) serán los que mantengan el crecimiento de la industria, por ello es fundamental que Apple saque móviles de otros precios si no quiere ver reducido su mercado a menos del 10%. Aunque en este sentido, Tim Cook, en la presentación de los resultados, el pasado martes, no desveló ningún proyecto.

De aquí a 2018, según la firma ABI, los smartphones de medio precio se triplicarán, mientras que los de alta gama solo se doblarán.

Gracias al crecimiento de los smartphones no cayó la venta mundial de móviles. El sector solo creció un 4%, de acuerdo con los datos trimestrales de IDC, en total 418,6 millones de unidades y casi 60 millones menos que en el último trimestre del año pasado.

Frente a ellos los smartphones crecieron un 41,6% y, por primera vez, se vendieron más teléfonos inteligentes (el 51,6% del total) que básicos.

“El consumidor quiere ordenadores en sus bolsillos. Los días en que los teléfonos eran para hablar han quedado atrás”, ha explicado Kevin Restivo, analista de la firma. “En consecuencia, los fabricantes son cada vez más dependientes de los smartphones”.

En un año también ha cambiado mucho los principales fabricantes. Ante eran Nokia, HTC o Blackberry, pero ahora son chinos: Huawei, ZTE, Coolpad y Lenovo van a seguir creciendo a costa de los fabricantes occidentales, pues una vez copado el mercado asiático, ampliarán su estrategia a Europa y Estados Unidos rompiendo precios.

En este panorama, la gran cuestión es en qué medida Samsung se va a ir desligando del sistema Android para dar más importancia al suyo propio, el Tizen; mientras que ZTE también va a fomentar el uso del sistema operativo de Firefox a costa del de Google.


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Bruselas prueba los cambios de Google para evitar la multa

Dos años después de que Bruselas le abriera un proceso por posible abuso de posición dominante, Google ha desvelado sus cartas. La Comisión Europea acaba de anunciar las medidas que le ha propuesto la empresa comandada por Eric Schmidt para evitar una multa que podría llegar hasta los 3.800 millones de euros, el 10% de su facturación del año pasado.

Se abre ahora un proceso que durará en torno a un mes en el que el departamento de Competencia, que encabeza Joaquín Almunia, escuchará a las partes afectadas para decidir si se da por satisfecho o no.

Entre las medidas que plantea Google destaca un cambio en la presentación de sus búsquedas. La propuesta es dejar de privilegiar sus servicios sobre los de los rivales.

Otra de sus ofertas es etiquetar los vínculos hacia sus servicios especializados (Google Shopping, Hotel Finder, News, Finance o Flights) para que los internautas puedan distinguirlos del resto. La propuesta a los editores de periódicos consiste en que los propios medios puedan controlar sus contenidos disponibles en Google News.

I-comp, la asociación que reúne a varias empresas demandantes entre las que destaca Microsoft, reclama a Google la posibilidad de comprobar a priori cómo quedarían en la práctica las búsquedas si Bruselas se da por satisfecha. “Si la propuesta no muestra claramente principios no discriminatorios y los medios para restaurar la competencia, es muy difícil que sea satisfactoria”, asegura en un comunicado.

El test de mercado -una encuesta que inician las autoridades de competencia para que tanto los demandantes como otras terceras partes puedan opinar sobre la oferta de la compañía- concluirá con un dictamen de Bruselas. Si es positivo, los cambios que ahora plantea Google serán vinculantes jurídicamente y el gigante informático se librará de las sanciones. Si no es así, los servicios de Almunia continuarán con el expediente.

Las acusaciones contra Google son varias. Entre ellas, que redirige el tráfico hacia sus propios servicios sin informar a sus clientes, que toma contenidos de diversas plataformas -desde periódicos a críticas de restaurantes de páginas especializadas- sin pagar por ello, o que impone restricciones en los contratos para monopolizar los anuncios en Internet.

Fairsearch.org, otra organización que engloba a reclamantes, ha emitido un comunicado en el que pide que el plazo del test se amplíe a  tres meses y que las modificaciones respondan a tres preguntas clave: ¿Habrá una tercera parte independiente para comprobar que Google cumple los compromisos? ¿los propietarios de los contenidos insertados en Google tendrán la facultad de editarlos? ¿Se dará el mismo tratamiento a los contenidos propios que al resto?

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Maquillaje para borrachas, otro éxito de la reina de YouTube

Una joven con mechas fucsias habla a una webcam mientras reflexiona sobre un problema espinoso: cómo maquillarte totalmente para la noche cuando ya estás ebria por haber estado bebiendo todo el día.

Se perfila los labios con un lápiz negro. “No importa de qué color es, porque lo mezclas”, farfulla. “No dejes que eso te asuste”.

El vídeo, titulado Guía para maquillarse estando borracha, a algunos les parece excelente y a otros, desconcertante. Pero, por encima de todo, es un clásico de Jenna Marbles y una entrega más de una de las reinas actuales de YouTube. El capítulo ha sido visto 14,6 millones de veces.

Aunque seguramente haya poca gente de más de 30 años que sepa quién es Jenna Marbles, su popularidad es incuestionable entre las adolescentes. Sus vídeos semanales sobre temas como Odio ser un adulto la colocan en el selecto club de los más de 1.000 millones de visitas en YouTube y más de ocho millones de suscriptores.

“Yo lo veo como si tuviese muchos amigos en Internet”, asegura la bloguera, de 26 años, cuyo verdadero nombre es Jenna Mourey. Reconoce que es una celebridad extraña. Ella idea sus propios vídeos, los protagoniza, los filma, los edita y los sube. El resultado es más de un millón de visitas cada día y más dinero del que jamás había visto. Jenna Marbles ya representa la celebridad del futuro para una generación joven que pasa más tiempo en YouTube que viendo la televisión.

En el verano de 2010, Mourey compartía un apartamento en Cambridge (Massachusetts), donde conseguía los 800 dólares del alquiler realizando trabajos a tiempo parcial como camarera, bloguera, gogó en discotecas y empleada de un centro de bronceado, en el que recuerda la tarea especialmente deprimente de limpiar el sudor de los clientes. Por otro lado, su recién terminado máster en psicología del deporte no le servía de nada. “Mi vida era un desastre total”, confiesa.

Una tarde subió un vídeo suyo poniéndose maquillaje. En dos minutos y medio, pasó de ser una chica normal y corriente a ser una belleza de dibujos animados. “La fealdad no tiene cura”, sentencia, “pero te puedes transformar en una ilusión óptica humana”.

Subió el vídeo un viernes. A lo largo de la semana se hizo tan popular que tuvo que enfrentarse a la auténtica prueba de fuego de los éxitos rotundos: tuvo que llamar a su madre. “Me dijo: ‘Mamá, he hecho un vídeo en Internet, mucha gente lo está viendo y digo palabrotas en él”, cuenta Deborah Mourey, asesora de marketing. Desde entonces, la fórmula de los vídeos de Jenna Marbles no ha cambiado mucho, pero ahora vive en una mansión de 1,1 millones de dólares en Santa Mónica, California.

El proceso de una de sus entregas suele empezar la víspera, cuando Mourey sondea a sus entusiastas fans de Facebook en busca de ideas. Le llegan miles de sugerencias: comer sopa con un tenedor, depilar las axilas de una amiga estando borracha, etcétera. Hace imitaciones. Despotrica. Y renuncia a su belleza ante la cámara en favor del humor, por ejemplo, vomitando cereales.

“Es una habilidad muy extraña que no habíamos visto antes en el entretenimiento”, explica Alan Van, editor ejecutivo de NewMediaRockstars.com. “El humor en los blogs ha estado dominado principalmente por los hombres, pero ella sin duda es de los mejores”.

El firmamento de estrellas telegénicas veinteañeras de YouTube ha dado lugar a un nuevo género del entretenimiento. En vídeos que por lo general duran entre cinco y ocho minutos, hablan directamente a la cámara y pasan de los cortes mareantes a las incongruencias y a las expresiones faciales exageradas para intentar conseguir unos periodos de atención que cada vez son más cortos.

Una diva del nivel de Jenna Marbles puede ganar más de 100.000 dólares al año con los ingresos por la publicidad que la red de vídeos paga a los miembros del Programa de Socios de YouTube. TubeMogul, una plataforma de compra de anuncios para vídeos en California, analizó el tráfico en el canal de Jenna Marbles y dijo que es posible que en 2012 llegara a percibir 346.827 dólares. “Gano más dinero del que voy a necesitar en toda mi vida”, es todo lo que Mourey está dispuesta a decir.

Su público principal son mujeres jóvenes, en su mayoría con edades entre los 13 y los 17 años. Y tiene detractores. Algunos han criticado una de sus imitaciones de Nicki Minaj, en la que se caracterizaba de negra, porque cruzó la línea que separa la parodia y el racismo.

Actualmente, se está adaptando a vivir sola en una ciudad en la que, a pesar de toda su fama en Internet, sale pocas veces. Y se compara con los famosos de YouTube: “Durante la mayor parte del tiempo, nos quedamos en casa, solos y haciendo vídeos”.

 

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Código de buenos modales para navegar por Internet

Está surgiendo una nueva generación de gurús de la etiqueta, de blogueros de los buenos modales y de árbitros autoproclamados de YouTube para hacer que la urbanidad de la vieja escuela se imponga entre las nuevas generaciones.

Su objetivo aparente es ayudar a los miembros de la Generación Y a avanzar por las sendas escabrosas y llenas de obstáculos de la época de la tecnología como las invitaciones digitales, los matrimonios entre personas del mismo sexo y las citas a través de Internet, por no mencionar el contacto real cara a cara con la gente con la que se encuentran en el mundo fuera de la Red.

El área de asesoría social en Internet que más rápido está creciendo —y que ha dado lugar no solo a vídeos sino también a sitios, blogs y libros— es la llamada netiqueta. Hay tutoriales en YouTube sobre el uso de emoticonos en correos electrónicos de negocios, sobre cómo ser discreto cuando se publica una entrada en el muro de Facebook de alguien, sobre la limitación de las fotos de bebés en Instagram, sobre el hecho de retuitear demasiados mensajes y sobre cómo atender múltiples chats en la Red.

Los jóvenes “se están hartando de la ironía, de la grosería y de los comentarios sarcásticos que predominan en sus vidas en Internet”, señala Jane Pratt, redactora jefe de xoJane, un sitio sobre el estilo de vida femenino donde las entradas sobre buenos modales son un elemento popular. “La etiqueta está volviendo en parte como respuesta frente a la dureza de las relaciones en la esfera digital. Lo amable está de moda”, añade.

Cuando Daniel Post Senning, tataranieto de Emily Post, estaba trabajando en la 18º edición de Emily Post’s etiquette [La etiqueta de Emily Post], le resultó imposible cubrir la tecnología en un solo capítulo. En vez de ello, le dedicó un libro entero, Emily Post’s manners in a digital world: living well online [Los buenos modales de Emily Post en un mundo digital: vivir bien en Internet], que se publicará como libro electrónico y en papel en abril.

La obra aborda situaciones como la de si alguien debería anunciar una enfermedad grave en Facebook. Sí, contesta Post Senning, pero las actualizaciones deberían limitarse a los amigos íntimos y a la familia.

Incluso los nuevos gurús que se consideran a sí mismos como la representación de la cortesía a la antigua puesta otra vez de moda se sienten obligados a abordar los problemas del siglo XXI.

Charles MacPherson, que dirige una escuela para mayordomos en Canadá, ha escrito sobre ello en su primer libro, The butler speaks: a guide to proper etiquette, stylish entertaining and the art of good housekeeping [Habla el mayordomo: una guía para la etiqueta adecuada, las recepciones elegantes y el arte de la buena administración de la casa], que se publicará en abril. MacPherson se plantea si alguien puede tener un teléfono móvil sobre la mesa durante una velada en el caso de que su hijo de cuatro años esté en casa enfermo con una niñera. “Nunca está bien dejar el móvil sobre la mesa de la cena”, indica MacPherson. “Déjelo en modo vibración en el bolsillo o en el regazo. En caso de que suene, pida permiso para levantarse —no explique por qué, hágalo simplemente con un ‘discúlpenme’— y salga del salón antes de atender la llamada”.

En algunos círculos, costumbres antiguas como los discos de vinilo, el bourbon de barrica única y los sombreros tiroleses son reliquias de los cincuenta reclamadas por los jóvenes urbanos creadores de tendencias, según Brett McKay, uno de los fundadores de un blog sobre el estilo de vida masculino, The Art of Manliness. El sitio tiene entradas populares sobre la etiqueta extraídas de las vidas de George Washington y Theodore Roosevelt. Este último, por ejemplo, descubrió que podía ser más persuasivo en sus discursos cuando dejaba de menospreciar a la oposición denominándola “especímenes hipócritas que van a la iglesia” y “clásicos ignorantes”.

“En sociología existe la idea de que todas las generaciones se rebelan contra sus padres y simpatizan con sus abuelos”, explica McKay. “El lema de los miembros de la generación de la explosión demográfica era ‘sé libre, sé tú mismo’. La generación que creció en EE UU durante la Gran Depresión era más formal, y la gente quiere recuperar algunos de esos valores”.

Las jóvenes también han mostrado un nuevo interés por los buenos modales, asegura Grace Bonney, fundadora de Design Sponge, un popular blog sobre decoración.Las entradas en temas como “lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer en las redes sociales” han dado lugar a cinco veces más comentarios y “me gusta” de Facebook que muchas otras.

Si este renovado interés anuncia un cambio real en el comportamiento es una pregunta que está en el aire. Al fin y al cabo, los buenos modales requieren trabajo. “No luchamos por las buenas intenciones”, explica Nathan Tan, autor de Forgetful gentleman [El caballero descuidado], que se publicará en mayo. “Luchamos por poner en práctica las buenas intenciones”.

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El beneficio de Apple cae un 18% en un trimestre

Apple registró en el arranque de 2013 la primera caída del beneficio trimestral en una década. La firma electrónica ganó 9.500 millones de dólares (7.300 millones de euros), un 18% menos que hace un año. Las ventas del iPhone no crecen con tanta fuerza como en años pasados, los márgenes caen forzando a rebajar precios y no cuenta con un producto que cause sensación frente a sus rivales. La compañía compensó a sus accionistas con el anuncio de un incremento del 15% en el dividendo, a 3,05 dólares, y suma 50.000 millones al programa de recompra de acciones.

Se trata del segundo trimestre del ejercicio fiscal de Apple. Hace un año ganó 11.600 millones. Los ingresos, entre tanto, fueron de 43.600 millones (32.500 millones de euros). Eso representa un incremento del 11% en las ventas, por lo que el ritmo de crecimiento se modera mientras el margen de beneficio cae al 37,5%, frente al 47,4% de hace un año. Aún así, sigue siendo la más rentable de la industria en Silicon Valley y los datos son mejores de lo esperado, lo que provocó un alza del 5,5% de la acción en el mercado electrónico que después se evaporó llegando a perder hasta un 2%.

Apple vendió 37,4 millones de unidades del iPhone, frente a 35,1 millones de hace un año. El móvil genera tres cuartas partes del beneficio y es el más rentable. Es su fuerte, pero también su vulnerabilidad. Respecto a la tableta iPad, donde el margen es menor, especialmente en el modelo Mini, vendió 19,5 millones de unidades. En los ordenadores Mac se observa la misma tendencia que en el mercado de PC, al caer por debajo de los cuatro millones de unidades vendidas en el trimestre.

Apple era hasta hace bastante poco una compañía que tenía mal acostumbrada a Wall Street. En la última década solo incumplió en tres ocasiones las previsiones del mercado. Parte de su éxito estaba en el secretismo que rodeaba todo lo que tenía que ver con la sociedad y a que la propia dirección presentaba a los analistas cifras más bien conservadoras sobre su rendimiento futuro.

Ahora los secretos no valen tanto como antes y el listón en el parqué está cada vez más alto. Tim Cook, consejero delegado de Apple, es el primero en admitir que no le gusta ver caer el valor de la acción, pero insiste en que su gestión no mira al corto plazo como Wall Street. En la rueda de prensa de presentación de resultados ha pronunciado la palabra “frustración”. Sin embargo, debe dar algo pronto al inversor que le convenza para poder recuperar así la confianza. De momento, se limita a lanzar un mensaje de calma.

En el pasado trimestre, el que coincide con la temporada de compras navideñas, Apple ya vio cómo el beneficio se le estancaba comparado con lo que ganó el mismo periodo del ejercicio precedente, en los 13.100 millones. Los ingresos, sin embargo, marcaron un récord en los 54.400 millones, en gran parte gracias a la introducción del iPhone 5 y del iPad Mini.

Fruto de la negatividad, en el último mes una quincena de firmas de inversión rebajaron el precio objetivo de Apple. Eso mete más presión a Tim Cook para reaccionar. La firma de Cupertino llegó a perder en días pasados el 45% de su valor bursátil desde que en septiembre presentó el iPhone 5. El incremento del dividendo podría contener la sangría, pero los analistas quieren ver más.

Las cosas han cambiado en el mercado. Los resultados se presentan la misma semana en el que sale a la venta el Galaxy S4 de Samsung, un teléfono más grande y potente que el iPhone 5. Apple, como decía la semana pasada JP Morgan, cuenta con dinero suficiente para crear una nueva compañía. A final de marzo tenía 140.000 millones en efectivo, pero gran parte se encuentra fuera de EE UU.

Esa masa de dinero es equivalente a media Google. Apple ganó en el trimestre tanto como Microsoft y Google juntas. Pero lo que tiene a los inversores frustrados es ver que desde septiembre perdió un valor bursátil equivalente al de la compañía más grande en Internet. Estamos hablando de cerca de 250.000 millones borrados de una tajada en siete meses. Eso mina la figura de Cook. En las últimas semanas, varios medios financieros en EE UU empezaron a sugerir que fue un error haber dejado los mandos en quien fuera el director de operaciones con Steve Jobs. Creen que es un buen segundo, pero eso no le hace un líder. Trazan incluso una relación con Ron Johnson, el creador del concepto de los Apple Store, que acaba de ser despedido de la cadena JC Penny.

Sin embargo, en el parqué se considera prematuro hablar de que Tim Cook podría acabar soltando las riendas de la electrónica de Cupertino. El motivo principal es que Apple no tiene realmente a una persona que pudiera tomar el relevo. Pero también porque no es todo responsabilidad del actual consejero delegado. De hecho, los productos que se están vendiendo de Apple son los creados en la era Jobs.

No es un secreto que Cook no cuenta con el carisma ni el ímpetu de Jobs. En su anterior etapa fue el artífice de componer la cadena logística que convertía en realidad los sueños del patrón. Pero también es cierto que el equipo técnico que dirige no tuvo aún la opción de mostrar al mundo las innovaciones sobre las que está trabajando. Para eso necesitará al menos un año.

En lo que va de 2013, Apple perdió una cuarta parte de su valor bursátil. En los últimos 12 meses la caída es el 30%, mientras que Google se apreció un 34%. El mínimo anual está en los 385 dólares, mientras que el nuevo nivel de soporte está en los 320 dólares, el precio al que se pagaba la acción a final de 2010. Hay analistas que creen que podría incluso bajar más.

Para que Apple retome el vuelo, según los analistas, debería romper la dependencia del iPhone. Eso significa que debería mirar más allá de los teléfonos interactivos e incluso de la tableta. Desde hace tiempo se especula con la posibilidad de que saque al mercado una televisión interactiva como las que ya comercializa Samsung. Otro catalizador podría ser el iWatch.

El próximo ciclo de introducción de nuevos productos llega en junio, por lo que se espera que las ventas de iPhone y de iPad se moderen en el próximo trimestre antes de repuntar de nuevo en verano con la presentación de las actualizaciones. Lo que está por ver es si el consumidor, que durante los últimos años llenó los cajones de dispositivos, se anima a comprar o prefiere esperar.

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Moodyo, un escaparate español lleno de deseos

“¿A quién se le ocurre comprarme una diana? Si en la vida he jugado a los dardos”, pensó Javier Padilla (Sevilla, 1977). Lo grave es que el presente venía de sus padres. “¿Tan poco me conocen’”, se lamentó. De ahí nació la idea inicial de Moodyo, una red social donde mostrar qué objetos se desean o detestan. De ahí viene el nombre, una mezcla de “mood”, ánimo en inglés, y mola y odiar en español.

Alejandro Guerra (Morón de la Frontera, 1982), es el otro fundador de esta web. Este ingeniero de telecomunicaciones decidió sumarse al proyecto como responsable técnico. “Si no creemos en nuestro proyecto nosotros, ¿cómo lo van a hacer los inversores?”, expone Guerra para subrayar su decisión de dejar un trabajo fijo y montar su empresa.

De momento, esa actitud de apostar fuerte de los cofundadores ha gustado a los primeros inversores. En noviembre cerraron su primera ronda de financiación con 450.000 euros. 300.000 provienen del Fondo Jeremie de la Unión Europea, en forma de préstamo participativo. Otros 90.000 son capital aportado por la empresa 3Dsignia. Los último, 60.000, corresponden a Mola, la incubadora de Enrique Dubois. “Su labor es fundamental, más allá del dinero, para enfocar bien el producto y lanzarnos en el extranjero”, expone Padilla.

No dudan en definirse como el Facebook de las compras, aunque su estética con tablones indicando “me mola”, “lo quiero” y “lo tengo” se acerca más a Pinterest y Fancy. “Queremos ser el lugar de consulta antes de decidir una compra. Un sitio donde tener opiniones, críticas y posibles lugares de compra”, dice Padilla, consejero delegado, “antes se hacía en foros. Ahora, dos meses antes de una compra importante se empieza la labor de búsqueda. Amazon se ha quedado en la lista de deseos, nosotros le hemos añadido el diálogo con los amigos”.

En opinión de los cofundadores la crisis les puede ser de ayuda. “Las compras son menos impulsivas, más reflexivas, por lo que se genera más debate, búsqueda y selección. Moodyo está pensado para ello” aporta Guerra.

En los cuatro últimos meses han pasado de 800 personas registradas a más de 10.000. La clave ha estado en las redes sociales; con la integración de las acciones de Moodyo en Twitter se puede publicar cada objeto descubierto, y para una integración más profunda, Facebook. “Optamos por incluir el Social Graph, así sale en las últimas acciones de los usuarios y nos descubren de manera natural. Ha sido un acierto”, insiste el director técnico. Y matiza una curiosidad, no pueden decir “me gusta”, pues es una acción registrada por Facebook dentro de su propio servicio. En inglés han optado por convertir el botón en “love”.

En su sede de Dos Hermanas los seis trabajadores de la empresa luchan contra el reloj para tener todo listo, incluyendo las aplicaciones de móviles, para el Start Up Alley, un acto de TechCrunch, la biblia de los emprendedores tecnológicos. Del 27 de abril al 1 de mayo estarán en la batalla de empresas innovadoras, un total de 30 escogidas por el jurado. Ganen o no, creen que haber pasado los filtros es un privilegio. Padilla insiste en la importancia del encuentro: “Nuestra intención es que se nos conozca. Moodyo nació, desde el principio, en español e inglés. Pensamos más allá de España desde el minuto uno, por eso es tan importante estar en este escenario”.

Los cofundadores van a estar durante un mes en Estados Unidos, en busca de nuevos inversores. “No es fácil, pero cualquier aportación, consejo o batacazo nos vendrá bien para saber si estamos en la línea correcta”, matiza Padilla.

El perfil del usuario de Moodyo es una mujer de 25 años. Al igual que sucede en Pinterest, el público femenino es mayoría: 59% frente al 41% masculino. De media, cada visitante pasa más de tres minutos dentro del servicio. La cuestión es cómo hacer que vuelvan. Para ello han optado por la gamificación, el uso de técnicas tomadas de los juegos, como es el reconocimiento con medallas “al más caprichoso”, por ejemplo, y puntos “mooneys” que se podrán canjear por objetos que se encuentran en Moodyo.

Su intención es que Moodyo sea siempre de uso gratuito y obtener los ingresos a partir de comisiones por ventas generadas desde su servicio, entre el 7% y el 8% del precio. De momento han llegado a acuerdos con 60 comercios.

Son muy tajantes con respecto a la publicidad. “El banner ha muerto”, proclaman, sin paliativos. Este ha sido, desde el comienzo de los navegadores, la forma habitual de publicidad en Internet. En Twitter no existe, pero en Facebook los anuncios siguen siguiendo visualmente ese patrón. En Moodyo no hay anuncios patrocinados, sino que los contenidos los generan los usuarios a partir de sus gustos. Los productos que más interés despiertan son los tecnológicos (móviles, tabletas, auriculares), regalos originales o curiosos y la moda.

Este último aspecto les ha abierto bastante puertas. Cuentan con blogueras de tendencias a las que dan una distinción muy parecida a la que tienen las cuentas verificadas de Twitter. Son las “embajadoras” que destacan y comentan productos. En Internet el reconocimiento de los demás usuarios es una de las formas de recompensa más explotadas.

A partir de ahí han abierto su primer comercio. Erika Peña, la diseñadora de joyas, cuyos pendientes lucen Rihanna, Anna Kournikova y Beyoncé, estrena tienda en Europa dentro de Moodyo. “Es una experiencia piloto”, aclara Padilla, “pero ya tenemos 34 peticiones de tiendas que quieren hacer lo mismo”.

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La aplicación Swiftkey triunfa como teclado rápido en tres idiomas

El teclado sigue siendo uno de los puntos mejorables de los móviles táctiles, sobre todo en Android. El que viene por defecto, aunque es mejor y en pantalla grande facilita el uso, no acierta tanto como sería deseable para poder contestar correo, enviar mensajes o tuitear con la misma fluidez que con un teclado y sin fallos tipográficos.

Swiftkey trata de paliar esa deficiencia. Disponible para Blackberry, iOS, Windows Phone y Android, es en esta última plataforma donde tiene mayor aceptación. De hecho, fue la más descargada dentro de las de pago en 2012, pese a no ser de las baratas, cuesta 3,99 euros. Como suele ser habitual, hay una versión gratis con uso limitado.

Swiftkey convierte los trazos en palabras. Basta con un dedo, y deslizarlo sobre las letras, sin levantarlo, para ver como se van escribiendo los mensajes. A medida que se emplea, mejora. Cuanto mejor conoce los términos más frecuentes del dueño del teléfono más acierta. Al principio resulta extraño, después de un día de uso se convierte en imprescindible. La tasa de acierto es mayor cuanto más se usa.

Su mayor virtud es el cambio de idioma. El catálogo permite elegir entre 60 diferentes, algunos son modificaciones como Español de España o distinción con algunos países de América Latina. Lo mismo sucede con las variantes locales de inglés y francés. Se puede elegir para uso habitual hasta tres idiomas y Switfkey detecta, sin tener que hacer cambio alguno, si el recorrido en la pantalla corresponde a “hola” o “hello”. El corrector funciona simultáneamente en las tres opciones deseadas.

El éxito de la aplicación en móviles y tabletas con Android ha generado un problema de seguridad. Switfkey se está usando como gancho de descarga gratuita o con una rebaja notable para después acceder a datos de usuarios. Si se descarga desde la tienda oficial de Android o la de aplicaciones de Amazon, no hay riesgo. Si se hace desde otras alternativas se corre el peligro de tener un programa teóricamente similar, pero con control a distancia. El usuario no percibe la diferencia.

Enrique López Mañas, ingeniero informático y profesor de la Universidad de Alcalá, ha mostrado cómo se puede modificar la aplicación para suplantar la original. El procedimiento que siguió, explicado a través de YouTube, consiste en descargar la aplicación, acceder al código fuente e incluir un keylogger, un programa dedicado a almacenar las pulsaciones de teclado, para obtener de manera remota todo lo que se escribe. Esto comprende desde la clave del correo, a datos de acceso a redes sociales, datos bancarios y claves de cualquier servicio al que se acceda desde el móvil. El académico ha publicado los detalles en una presentación, que insiste en que basta con encriptar el código para reforzarlo.

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Apple, diez problemas y una única solución

De repente la tienda de Apple se parece a la cadena Dia. Por el viejo smartphone dan 100 dólares para comprar un iPhone de penúltima generación. Sus ventas se triplican. La campaña de márketing es en India, pero significa un cambio en su estricta política comercial: Apple entra en la guerra de precios.

El jueves, la empresa de la manzana mordida se había quedado sin el 45% de su valor de septiembre. La acción se pagaba a 385 dólares cuando seis meses atrás llegaba a 705. Entonces, el consejero delegado Tim Cook presentaba el iPhone 5 y vendían más que nunca en una Navidad maravillosa, pero desde entonces solo aparecen malas noticias.

Sus proveedores informan que han reducido los pedidos, el operador Verizon cuenta que el alta de iPhone en el primer trimestre baja del 64% al 54%, la mayor cadena de venta de móviles informa de una caída del 35% en sus ventas de teléfonos Apple; Cirrus, el fabricante de sus chips de sonido, cae un 15%, iTunes pierde cinco puntos, que los gana Amazon…

Venden menos, los rumores ya no los manejan ellos, pierden protagonismo en los medios, acumulan disculpas, le crecen los competidores, les falta agilidad de respuesta y los tiburones bursátiles parecen que juguetean con la acción de Apple como antes lo hacían con la prima de riesgo de España o Italia. Diez problemas y, según todos los inversores, con una única solución: un producto mágico revolucionario, como lo fueron el iPod, el iPhone y el iPad.

1. Bajar precios es bajar rentabilidad

Entrar en la guerra de precios parece una solución inexcusable para revertir la situación, aunque también es un problema. En la India coloca sus iPhone 4 a 275 euros. Entrar en una especie de guerra de cupones (Samsung la ha contrarrestado) era algo impensable en tiempos de Jobs.

El eslogan de Apple Think different (piensa diferente) implicaba pagar un sobreprecio por algo exclusivo. Sobre esa premisa se basa su salud financiera. No hay otra que gane tanto con tan poco: de un iPad de 16 gigas a otro de 32, cuyos coste crece en 17 dólares, cargan al comprador 100 dólares. Por cada iPhone que vende, llega a ganar hasta el 53%, y con un iPad Mini el margen se reduce a “solo” el 40%. Así que es lógica la resistencia a entrar en guerras de precios, pero no queda más remedio. Según todos los indicios -Apple no habla nunca sobre proyectos- sacará un iPhone barato para Asia. La inversora Piper Jaffray ya calcula los millones de unidades que venderá en 2014: 75 millones… si su precio baja de 300 dólares.

2. A más aparatos, más frentes abiertos

La dispersión de productos no se le puede achacar a Cook. Abrió el camino fundador Steve Jobs cuando en 2007 eliminó la palabra “Computer” del nombre de la compañía. Es una empresa de productos de consumo electrónico, pero de solo cinco y donde el ordenador es lo de menos. El iMac le dará el próximo año solo el 2% de sus ingresos. Más pronto que tarde va a lanzar otros modelos de tabletas y de móviles, de diferentes tamaños, capacidades y precios, y un reloj-iPod. Algo tendrán que hacer también para revitalizar su sintonizador de televisión, pues un televisor como tal parece que no llegará.

3. Cambios, demasiados cambios

La cadencia de novedades se va acelerando por exigencia del consumidor y, sobre todo, de una competencia feroz. Frenarla exige cambios, que generan cierto malestar en la propia clientela, sin duda la más fiel sobre la faz de la tierra… Un producto presentado como revolucionario, deja de serlo en tres meses porque presentan otro mejor (pasó con el iPad 3), frustrando a su comprador. Se cambian los mapas, se cambia la clavija, cambia los sistemas operativos, con lo que unos aparatos dejan de entenderse con otros, anuncian productos fuera de sus tradicionales fechas (un iPad con 128 gigas por San Valentín). Con todo ello, la imagen de estabilidad de la compañía se resquebraja y se parece a lo que critican: la fragmentación de sistemas.

4. Los rumores, de buenos a pésimos

¡Qué tiempos aquellos en que un empleado se dejaba olvidado en un bar el prototipo del nuevo gadget de Apple! Las campañas de rumores siempre parecían programadas para crear expectación ante el próximo show de Jobs. Hoy el entorno de la empresa es una olla de grillos imposible de controlar. El legendario hermetismo de Apple marcaba el calendario de sus productos y hasta de sus rumores. Ya no es así. La mayor dependencia de los proveedores externos facilita la fuga de información, que desvela novedades de productos, antes algo imposible, y también de cifras, con la consiguiente zozobra en la bolsa.

5. La agenda ya no es suya

Apple siempre descolocaba al rival. Su primer producto “revolucionario”, el reproductor musical iPod (2001), apenas tuvo reacción de los grandes (Microsoft lanzó Zune en 2006); en el caso del segundo producto “revolucionario”, el iPhone (2007), tardaron dos años en copiarle (Samsung Galaxy, 2009); pero el tercero, el iPad (2010), tenía rival ocho meses después (Samsung Galaxy Tab). Si sacan el reloj iWatch, Samsung ha advertido que tiene uno preparado. Entre tanto, este rival (y no es el único) va anunciando productos por sorpresa, como el gigantesco Galaxy Mega, con lo que roba titulares antes reservados a la empresa de Cupertino. Más aún, cuaja la imagen de que también otros arriesgan. La innovación ha dejado de estar patentada por Apple.

6. En un mundo conectado, por detrás

Si el futuro es el internet de las cosas, ¿qué papel jugará un sistema que solo se entiende consigo mismo? Está claro que para eso se necesita un sistema abierto, que todo se conecte a todo, que se entiendan. Quizás marcas como Sony, LG o Samsung que fabrican cámaras, frigoríficos, lavadoras, televisores pueden intentar la exclusividad, pero Apple sin electrodomésticos ni cámaras lo tienen difícil. El Android se la ha ido de las manos.

7. Perdóname otra vez

El mea culpa jamás se pronunció con Steve Jobs presente. Y no es que no hubiera errores. Si había fallos de sonido, la culpa era del cliente, que no sabía coger el móvil, si el flash lanzaba una luz lila, es que no sabía enfocar. Apple era infalible. Ahora se ha humanizado, comete errores y se disculpa, pero eso conlleva también una pérdida de aureola de exquisitez y calidad. En un año, Cook se ha tenido que disculpar por los fallos de los mapas (cierto), y por maltratar a los consumidores chinos (no tanto), a sugerencia del Gobierno chino. Conclusión: Apple es vulnerable.

8. O popular o exclusivo

Apple siempre ganó dinero. Ese no es el problema. Ganaba incluso cuando solo vendía un ordenador al 3% del mercado. Su triple revolución (iPod-iPhone-iPad) le sumó al estrellato tecnológico, que ya poseía, el del consumo. Fue la primera compañía mundial por su valor en bolsa. También consiguió la popularidad mundial; pero una mayoría nunca puede pensar diferente, como dice su eslogan. La diferencia, por principio, tiene que ser minoritaria. No se puede pretender a la vez poseer popularidad y exclusividad. O masa o élite. Hay que elegir uno de los dos caminos. Es muy difícil manejar las dos líneas a la vez, como lo intenta Armani y Armani Basic. Quizás sin quererlo, el banco de inversión JP Morgan ha encontrado la solución. El único que ha dado un informe favorable sobre Apple en las últimas semanas, señala que la empresa tiene tanto dinero en la caja que podría montar otra Apple. ¡Ummmm! ¿Quizás una Apple Eco?

9. La competencia aprieta

No es que la competencia le haya copiado, que sí, por supuesto, es que Apple era el modelo a seguir. El problema surge cuando dejan de hacerlo. A Apple le han copiado diseños, tiendas, publicidad, productos y hasta las cajas con las que envuelve los aparatos. Eso era una buena señal. La mala es cuando dejan de hacerlo. Y hay muestras de que otros están inventando.

10. Uno a uno, Apple vence a todos

Pero contra todos a la vez, imposible. Esa es la situación. Si presenta más productos y a diferentes precios significa que compite con más empresas. Y a eso no está acostumbrada. Ni preparada. A Samsung le podría ganar en la pelea por el móvil más vendido, le gana de hecho, pero a la vez no puede competir con móviles o tabletas de calidad muy pareja un 70% más baratos, que es a lo que le está obligando Amazon con sus Kindle, o Google con sus Nexus. Es fácticamente imposible competir en la gama alta de precios con grandes márgenes y a la vez con los que venden aparatos a pérdida, que es la táctica de Amazon. El hábito de Apple era vender poco, pero con gran margen; Amazon prefiere vender mucho a pérdidas a cambio de que la gente compre sus contenidos.

La solución, el producto revolucionario

Cada solución a uno de los retos a que se enfrenta, le acarrea a Apple otro. Así también lo ven todos los analistas que coinciden en que la única solución para Apple es que vuelva a sacar de la chistera otro conejo, otro producto revolucionario y mágico. Pero, la chistera era de Jobs; Tim Cook es un genio de la logística; de la eficacia en la producción, no de la imaginación. Pero, sin duda, necesita un producto revolucionario. Eso pondría otra vez a Apple en la vanguardia, con la competencia a rebufo y la acción subiendo, pero mañana, cuando Tim Cook presente los resultados trimestrales, habrá más sombras que luces. La esperanza se llama junio.

 

 

 

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