Los datos de Megaupload, a salvo dos semanas más

Dos semanas más. Este es el plazo que, por ahora, han dado las empresas de los servidores de Megaupload para iniciar el borrado de los contenidos que albergan. Los datos pertenecientes a los usuarios de Megaupload y Megavideo estarán a salvo por lo menos otras dos semanas, según ha informado Ira Rothken, abogado de la empresa clausurada.

“Carpathia y Cogent han llegado a un acuerdo para preservar los datos de consumo por un tiempo adicional de al menos dos semanas, así que Megauload puede trabajar sobre la propuesta de EE.UU.”, ha dicho el abogado. La Fiscalía de Virginia ya ha completado el registro de los servidores de ambas empresas. Los investigadores judiciales ya han copiado los datos de los servidores elegidos, pero no los han retiraron de las instalaciones, según una carta de la fiscalía que estaba convencida de que el borrado se iniciaría esta semana. Las autoridades han explicado que ya no tienen un derecho continuado de acceso a los servidores, “ni los tiene bajo su custodia o control”.

Si los defensores de los acusados “quieren obtener acceso independiente a los servidores Mega, o desean coordinar el acceso de terceras partes a los datos alojados en los servidores Mega, el asunto debe resolverse directamente con Cogent o Carpathia”, han precisado

 

A raíz de la nota de la fiscalía, ayer se extendió el temor e que el borrado de archivos se iniciara esta semana en la medida que Megaupload tiene congelados sus fondos y no puede pagar el mantenimiento de los mismos. El abogado de Megaupload, Ira Rothken, ha reclamado que se conserven no únicamente para apoyar la defensa de Megaupload, también para preservar los intereses de 50 millones de internautas que habían depositado documentación personal en el servicio.

Megaupload ha sido clausurado por las autoridades estadounidenses por albergar y permitir la distribución de material protegido por derechos de autor. Sin embrargo, la empresa también ofrecía un servicio de almacenamiento de archivos personales a sus clientes. El Partido Pirata prepara la reclamación de los mismos ateniéndose a las leyes españoles.

Pendiente de una decisión final, el abogado Josep Jover ha comentado a este diario que se orientan hacia una demanda de protección de los derechos del consumidor que podría tener dos frentes. Una reclamación ante las autoridades de protección de datos y una demanda civil por daños y perjuicios tanto contra Megaupload como contra las organizaciones de Estados Unidos que pidieron judicialmente el cierre de sus servidores sin atender a lo que éstos albergaban. “No hay razón para demandar a la policía que cumplió con un encargo judicial. Sería como actuar contra el funcionario judicial que participa en un desahucio hipotecario. En todo caso se debe ir contra quienes lo promovieron”, comenta.

Los abogados se inclinan por una demanda de tipo civil en España basada en la protección de los derechos del consumidor en la que se reclamarían daños y perjuicios. “Muchas personas confiaron en Megaupload para depositar documentos personales de muy distinto tipo. Los hay que tienen el álbum familiar y otros, incluso empresas, que no podrán facturar, porque el material que debían suministrar lo tenían albergado en Megaupload”. De momento, más de dos mil internautas se han apuntado al formulario en Megaupload por los internautas.

(NdR: Noticia actualizada esta mañana)

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Los cambios en Facebook crean incomodidad en internautas

El 22 de septiembre se anunciaron los cambios en los perfiles de Facebook. Acceder al timeline, inicialmente traducido al español como “biografía”, era un privilegio reservado para los desarrolladores, después pasó a ser opcional y en pocos días será obligatorio. De hecho, la red social más grande del mundo va con cierto retraso con respecto a sus planes. Tras Suecia e Italia, España es el siguiente país en la lista para implantar por completo esta novedad cuyos resultados son irreversibles. Facebok da, eso sí, una semana de gracia para que cada cual añada, modifique o quite lo que crea conveniente antes de que nuestros contactos, amigos en la nomenclatura de la red social, puedan verlo.

 Primero comenzaron como comentarios en blogs, fotos y quejas en los muros. Una encuesta realizada por Sophos dentro del propio servicio a más de 4.000 usuarios pone en evidencia el disgusto de los usuarios. El 51% confiesa estar preocupado por los cambios. Un 32% dice no saber por qué todavía están en Facebook. El 8 % asume los cambios y considera que lo seguirá usando quede como quede. Solo 7,96% dice que le gustan. La polémica llega justo en la misma semana en que se supone que Facebook anunciará su salida a bolsa con una valor estimado muy superior al que tuvo Google en su momento.

 Los cambios

 La página de entrada, en la que aparecen por orden cronológico las actualizaciones de los amigos no cambia, se mantiene como están. Al ir al perfil de cada uno sí, pasa a convertirse en algo más parecido a una revista. Para empezar, antes de ningún dato personal, aparece una foto a todo lo ancho a modo de frontis. Muchos han optado por un paisaje, su escritorio o un fondo más o menos cómico con el que se identifican. En el lado inferior izquierdo de esta foto se reserva un pequeño cuadro para poner la foto de perfil, la de siempre. Aquí lo más habitual es encontrar o bien una de tipo carnet o bien una de la infancia.

Las acciones con respecto al diseño anterior son más directas y sencillas. Se hace clic y se cambia, sin más esperas o recovecos. Debajo de esta cabecera, a la izquierda, hay cuatro líneas de información, muy directa con información sobre estudios, lugar de nacimiento, trabajo y residencia. Facebook se hace retroactivo. Se pueden publicar hechos acontecidos antes de que el propio Facebook existiera. Paradójico y curioso a la vez. Incluso antes de que Zuckerberg viniera al mundo.

 A la izquierda, con fotos en miniatura se encuentra un acceso directo a las páginas que nos gustan, los amigos más cercanos y los lugares visitados. Son atajos para ir directamente a lo que más se consulta. El verdadero cambio comienza debajo, en la biografía, aunque se suele llamar timeline, su nombre original en inglés. Facebook transforma nuestra vida en una revista con un eje central que funciona como hilo temporal. La posibilidad de poder añadir eventos con carácter retroactivo es uno de los factores que más ha enfadado a los usuarios que no quieren recibir como novedoso algo que hicieron sus amigos en el pasado.

Entre las ventajas está precisamente eso, poder rememorar a cualquier acontecimiento compartido con alguien en pocos segundos, basta con mover el cursos en la línea central que hace de hilo temporal para llegar al momento deseado.

 Desde el nacimiento al día que se cambió de escuela, domicilio o se sufrió un accidente. Aquí también se encuentra dificultades. Nadie usa ahora Facebook como hace unos años, cuando solo se contaba con un puñado selecto de amigos. ¿Se deben borrar las fotos de aquella cena de Navidad? ¿Cambiar sus términos de consulta? Puede decirse que la consulta de contenido del pasado es mucho más directa.

 Aplicaciones en ‘timeline’, la última novedad

 Pocos días antes de que estallara la polémica, la red social con más de 800 millones de usuarios activos lanzó nuevos cambios enfocados a enriquecer la experiencia con aplicaciones en el timeline. Carl Sjogreen, jefe de producto, fue el designado para explicarlo en el blog oficial: “Las aplicaciones de la biografía son actividades que quieres compartir con amigos. Tú eres quien elige cuándo añadir una aplicación y quién la puede ver. Y después de añadirla, siempre puedes borrar comentarios directamente desde tu biografía o puedes editar y cambiar tus preferencias desde el Registro de Actividad situado bajo la portada de la biografía”.

 Las aplicaciones funcionan solo una vez que se ha activado la mejora y son más de 60. Además de dar colorido sirve para leer y compartir noticias de medios de comunicación. También para poner anotaciones y publicar sobre lo que se escucha en Spotify o SoundCloud. Los amantes de la comida disfrutarán con Food Spotting y Urban Spoon. Para los que quieren ponerse en forma (y presumir de ello) cuenta con Run Keeper y Map my Fitness.

 Se espera que, cuando el despligue se complete en España, se desvelen las aplicaciones locales. ¿Los cambios son para tanto? Seguramente,no, pero en las redes sociales como Twitter, el disgusto por los mismos de muchos internautas es evidente. Se mantiene la esencia y funcionamiento habitual, pero con una interfaz en los perfiles que da mayor relevancia a las fotos. Si Facebook no cambiase nunca se le acusaría de inmovilismo, de ausencia de novedades, de falta de creatividad. Al mismo tiempo, sus periódicos cambios causan fatiga al internauta que tiene que aprender nuevas rutinas de empleo. Se echa en falta, quizá, una versión intermedia.

El Centro de Información sobre Privacidad Electrónica (EPIC), tras anunciarse los cambios, pidió a la Comisión Federal de Comercio que se investigue la función biografía para comprobar que no vulnera la normativa sobre privacidad. Preocupa que la información que se encontraba archivada y de difícil acceso, pueda estar disponible y a la vista.

 

 

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Google y Apple, acusadas de pactar para no ‘robarse’ empleados

 

El tema viene de lejos, pero ahora una juez de California ha solicitado formalmente que Google, Apple y otras cinco compañías presenten sus alegaciones ante la acusación de que pactaron no robarse empleados cualificados y desistir de ofrecer empleo a ingenieros o trabajadores de la competencia.

La supuesta existencia de este tipo de pactos empresariales lo evidencia un correo de Steve Jobs, cuando era patrón de Apple, a su colega de Google, Eric Schmidt. El mensaje recogido por Reuters, data de 2007 y en el mismo Jobs comenta a Schmidt que estaría muy complacido “si tu departamento de recuros humanos desiste de intentar fichajes”. Schmidt reaccionó remitiendo un mensaje a personas no identificadas del citado departamento en el que se afirmaba que la empresa tenía una política de no reclutar personal de Apple y exige que se paralicen este tipo de ofertas y que se le remita un informe de lo sucedido ya que necesita dar una respuesta a Apple. La consecuencia de ello fue el despido de quien hizo la oferta y un comunicado interno del responsable del área asegurando que se trató de “un incidente aislado”. El remitente ruega que se hagan llegar las disculpas a Apple.

Esta pieza figura en la demanda contra las citadas compañías,además de Pixar, Intel, LucasFilm, Adobe e Intuit por mantener este tipo de prácticas que entrarían en un tipo de conductas monopolistas.

En otro correo, dirigido a Steve Jobs, por el patrón de Palm, éste subraya que la proposición de pactar que una compañía no intente fichar empleados de la otra “no únicamente es equivocada, probablemente es ilegal”.

En 2009, el departamento de Justicia abrió una investigación, que no prosperó, sobre este tipo de prácticas, y un año después, un antiguo empleado de LucasFilm acusó a esta empresa, a Apple, Google, Adobe Systems, Intel y otras compañías de tecnología de violar las leyes antimonopolio por conspirar para fijar la retribución de sus empleados y acordar no robárselos mútuamente con ofertas de trabajo más atractivas. La demanda es colectiva y permite que terceras personas se sumen a ella. En la misma se acusa a las citadas compañías de establecer acuerdos entre ellas “para eliminar la competencia por mano de obra calificada”. El promotor de la demanda afirma que es “decepcionante que, mientras estábamos trabajando duro para hacer productos excelentes que dieron enormes beneficios para LucasFilm, los altos ejecutivos de la empresa llegaban a acuerdos con otras empresas para eliminar la competencia”. El demandante sitúa los hechos entre enero de 2005 y enero de 2010. Según sus cálculos, estos acuerdos han permitido evitar subidas de sueldo de entre el 10 y el 15%.

Una de las compañías que no está denunciada es Facebook, cuya política de reclutamiento obligó a Google a subir las remuneraciones de sus empleados, particularmente los más proclives a poder recibir una oferta de la red social.

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Twitter contra Twitter

“Hoy las ciudades se colapsarán, las playas se llenarán, los pubs no tendrán espacio. Sociabilidad en su máximo esplendor”, firma #oscargace. Este mensaje de Twitter bromea con la iniciativa popular que los usuarios de la red social están llevando a cabo este sábado: no usar Twitter durante el día para expresar el desacuerdo con la polémica decisión que ha tomado la compañía estadounidense, censurar los mensajes en cada país que lo reclame con argumentos legales.

No es posible saber si se han llenado playas y pubs por todo el mundo, porque no hay modo de saber cuántos tuiteros se han sumado hoy al llamado #twitterblackout (apagón en Twitter, en inglés), pero sí se puede decir que la iniciativa ha tenido un apoyo masivo.

El tema #twitterblackout ha sido esta madrugada trending topic (foro de usuarios más numeroso) en España, segundo en Venezuela y tercero en Argentina, por ejemplo –aunque en otros países clave como EE UU o Reino Unido, sobre las cinco de la mañana hora peninsular, el tema no aparecía en ese momento entre los trending topic. Sin embargo, la noticia ha aparecido en las portadas de las páginas web de los principales diarios de estos países, como The New York Times y The Guardian.

En el artículo del diario neoyorquino se destaca la fuerte reacción global de los usuarios de Twitter en contra de Twitter –o, más bien, de su iniciativa censora-. Al principio del texto se cita un mensaje crítico de un usuario sueco, Björn Nilsson: “Gracias por la censura, Twitter. Con cariño, los gobiernos de Siria, Bahrein, Irán, Turquía, China, Arabia Saudí y amigos”.

El núcleo de la polémica consiste en el miedo general de que la red social se pliegue a los intereses de los gobernantes y sepulte la libertad de asociación vía Internet de los ciudadanos. La cuestión es significativa, dado que en 2011 la capacidad de intercomunicación social de Twitter, rápido, conciso y expansivo (al alcance de cualquier persona con un ordenador o un teléfono móvil), fue una herramienta revolucionaria en los levantamientos populares contra dictadores árabes. De ahí que el sueco Nilsson ironizase con la gratitud hacia Twitter de estados a los que se acusa de coartar la libertad de expresión.

La compañía estadounidense, fundada en San Francisco (EE UU) hace cinco años y utilizada actualmente por más de 100 millones de personas por todo el mundo, ha reaccionado a la indignación generalizada tratando de matizar el plan de veto país por país de los contenidos de los usuarios. “Nuestro anuncio no tiene nada que ver con la censura”, ha dicho un portavoz de Twitter a la agencia EFE. Según su explicación, la empresa bloqueará los mensajes cuando se lo pida un estado de acuerdo con sus leyes y “de forma puntual, sólo en el país afectado, en lugar de en todo el mundo” (como hacía hasta ahora cuando eliminaba un tuit inaceptable).

The New York Times ha planteado la cuestión como un dilema entre negocio y responsabilidad ética. “El anuncio de Twitter supone para la empresa una pregunta sobre su propia naturaleza: ¿debe ser una herramienta para la libertad de expresión que pueda servir para enfrentarse al poder, como ocurrió en la Primavera Árabe, o un proyecto comercial que obedezca las leyes de los lugares en los que trate de ganar usuarios y, en último término, dinero?”.

Una respuesta clara a esta cuestión ha sido la de la ONG Reporteros sin Fronteras, que ha solicitado a la red de microblogging (publicación de mensajes de menos de 140 caracteres) que rectifique su decisión por considerarla “nociva” para la libertad de expresión, ya que priva a los ciberdisidentes de una herramienta “crucial”, según informa EFE.

Hace un año, Twitter era la punta de lanza digital de los movimientos democráticos árabes, y la compañía se congratulaba de ello y le daba correa a la idea: “Somos el brazo pro-libertad de expresión del Partido de la Libertad de Expresión”, proclamó entonces su jefe ejecutivo, según The New York Times. Hoy la compañía sufre la libertad de expresión de los tuiteros que la han convertido con sus decenas de millones de tuits anuales en un éxito enorme en el mundo digital, y trata de argumentar su concesión a las leyes locales de cualquier estado –sea democrático o no- sin poder negar el peso comercial de su decisión: “Hemos estado trabajando en esto desde hace tiempo; necesitábamos saber cómo afrontar este asunto como una empresa”, ha declarado el consejero general de Twitter, Alex Macgillivray.

Cerca de las seis de la mañana, los temas sobre la censura tuitera seguían siendo un centro de reunión de usuarios indignados con la compañía, y despuntaba en lugares singulares como Emiratos Árabes Unidos, una monarquía petrolera del Golfo Pérsico, bajo el título temático #twittercensored.

A las 5.45 am, el usuario Khalifa Leebee, bajo el nombre de tuitero #freedom4libya, anunciaba a los demás usuarios que en ese instante dejaba de escribir tuits hasta el final de la jornada del apagón de parte de Twitter contra Twitter: “Chao chao, Twitter, hasta dentro de 24 horas. Espero que recapacites y corrijas esta censura sin sentido”.

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En China, los costes humanos están incorporados en un iPad

El pasado mayo, la explosión despedazó el Edificio A5 una noche de viernes, una erupción de fuego y ruido que retorció las tuberías de metal como si fuesen pajitas desechadas.

Cuando los empleados de la cafetería salieron a toda prisa al exterior, vieron humo negro que emanaba de las ventanas hechas añicos. Provenía de la zona en la que los obreros pulían a diario miles de carcasas de iPad.

Dos personas murieron en el acto y más de una docena resultaron heridas. Mientras estas últimas eran conducidas apresuradamente a las ambulancias, una en particular llamaba la atención. Sus rasgos habían quedado desfigurados por la explosión, borrados por el calor y la violencia hasta que una esterilla roja y negra sustituyó su boca y su nariz.

“¿Es usted el padre de Lai Xiaodong?”, preguntó alguien cuando sonó el teléfono en el que había sido el hogar de Lai desde la infancia. Seis meses antes, el joven de 22 años se había trasladado a Chengdu, en el sudoeste de China, para convertirse en uno de los millones de engranajes humanos que abastecen el sistema de fabricación más grande, rápido y sofisticado de la Tierra. Ese sistema ha hecho posible que Apple y centenares de empresas más fabriquen dispositivos casi con tanta rapidez como podemos soñarlos.

“Está en apuros”, dijo el interlocutor al padre de Lai. “Vaya al hospital en cuanto pueda”.

En la última década, Apple se ha convertido en una de las empresas más poderosas, ricas y prósperas del planeta, en parte gracias a su dominio de la fabricación internacional. Apple y sus homólogas en el campo de la alta tecnología – así como docenas de sectores estadounidenses más – han alcanzado un ritmo de innovación que prácticamente no tiene parangón en la historia moderna.

No obstante, el personal que monta los iPhone, los iPad y otros aparatos a menudo trabaja en condiciones muy duras, según los empleados de esas plantas, defensores del trabajador y documentos publicados por las propias empresas. Los problemas van desde unos entornos laborales insoportables hasta problemas de seguridad graves y en ocasiones mortales.

Los empleados hacen demasiadas horas extra, a veces siete días a la semana, y viven en residencias abarrotadas. Algunos aseguran que permanecen tanto tiempo de pie que se les hinchan las piernas y apenas pueden caminar. Trabajadores menores de edad han ayudado a fabricar productos de Apple, y los proveedores de la empresa se han deshecho indebidamente de residuos peligrosos y archivos falsificados, según informes de grupos activistas que, dentro de China, son considerados observadores fiables e independientes.

De acuerdo con estos grupos, lo más inquietante es que algunos proveedores hacen caso omiso de la salud de los trabajadores. Hace dos años, 137 empleados de un proveedor de Apple en el este de China resultaron heridos después de que les ordenaran utilizar un producto químico venenoso para limpiar las pantallas de los iPhone. El año pasado, en cuestión de siete meses, dos explosiones que se produjeron en fábricas de iPad, incluida la de Chengdu, acabaron con la vida de cuatro personas e hirieron a 77. Antes de las explosiones, Apple había sido alertada de las peligrosas condiciones que imperaban dentro de la fábrica de Chengdu, según un grupo chino que publicó esa advertencia.

“Si Apple recibió el aviso y no actuó, es reprensible”, afirma Nicholas Ashford, ex presidente del Comité Asesor Nacional sobre Seguridad y Salud Laboral, un grupo que asesora al Departamento de Trabajo de Estados Unidos. “Pero lo que resulta moralmente repugnante en un país son prácticas empresariales aceptadas en otro, y las empresas se aprovechan de eso”, añade.

Apple no es la única empresa de productos electrónicos que hace negocio dentro de un sistema de suministro problemático. Se han documentado pésimas condiciones laborales en fábricas que suministran productos a Dell, Hewlett-Packard, I.B.M., Lenovo, Motorola, Nokia, Sony, Toshiba y otros.

Es más, directivos antiguos y actuales de Apple aseguran que, en los últimos años, la empresa ha hecho grandes progresos en la mejora de las fábricas. Apple cuenta con un código de conducta para los proveedores que detalla criterios sobre cuestiones laborales, medidas de seguridad y otros aspectos. La empresa ha organizado una enérgica campaña de auditorías, y cuando se descubren abusos, se exigen correcciones, según Apple.

Y los informes anuales de responsabilidad de los proveedores que Apple confecciona son en muchos casos los primeros en notificar abusos. Este mes, por primera vez, la compañía hizo pública una lista que identifica a muchos de sus suministradores.

Pero persisten algunos problemas importantes. Más de la mitad de los proveedores auditados por Apple han incumplido al menos un aspecto del código de conducta cada año desde 2007, según los informes de la empresa, y en algunos casos han infringido la ley. Aunque muchas infracciones guardan relación con las condiciones de trabajo y no con peligros para la seguridad, continúan detectándose patrones preocupantes.

“A Apple nunca le ha preocupado otra cosa que aumentar la calidad de los productos y reducir los costes de fabricación”, afirma Li Mingqi, que hasta abril trabajaba en la directiva de Foxconn Technology, uno de los socios de fabricación más importantes de Apple. Li, que denunciará a Foxconn por su despido, ayudaba a dirigir la fábrica de Chengdu en la que se produjo la explosión. “El bienestar de los trabajadores no tiene nada que ver con sus intereses”, afirma.

Algunos ex directivos de Apple señalan que existe una tensión no resuelta dentro de la empresa: los altos cargos quieren mejorar las condiciones dentro de las fábricas, pero esa dedicación flaquea cuando entra en conflicto con las relaciones con proveedores cruciales o con la entrega rápida de nuevos productos. El martes, Apple anunciaba uno de los trimestres más lucrativos de cualquier empresa a lo largo de la historia, con unos beneficios de 13.060 millones de dólares en ventas. Dichas ventas podrían haber sido incluso mayores, comentan los directivos, si las fábricas del extranjero hubiesen tenido capacidad para producir más.

Los directivos de otras empresas hablan de presiones internas similares. Este sistema tal vez no sea bueno, aducen, pero una revisión radical ralentizaría la innovación. Los clientes quieren que les ofrezcan productos electrónicos increíbles cada año.

“Hemos tenido constancia de abusos laborales en algunas fábricas durante cuatro años, y continúan”, comenta un ex directivo de Apple, quien, al igual que otros, ha hecho declaraciones con la condición de permanecer en el anonimato debido a acuerdos de confidencialidad. “¿Por qué? Porque el sistema nos funciona. Los proveedores lo cambiarían todo mañana si Apple les dijera que no tienen otra opción”, agrega. “Si la mitad de los iPhone funcionaran mal, ¿cree que Apple permitiría que eso se prolongara durante cuatro años?”.

En los informes que ha publicado, Apple afirma que exige que todos los incumplimientos laborales descubiertos sean remediados, y los proveedores que se nieguen son despedidos. Sin embargo, en privado, algunos ex directivos reconocen que encontrar nuevos proveedores cuesta tiempo y dinero. Foxconn es uno de los pocos fabricantes del mundo con envergadura para fabricar cantidades suficientes de iPhone e iPad. Así que Apple “no va a dejar Foxconn ni se va a ir de China”, asegura Heather White, investigadora de Harvard y ex miembro del comité de Control de Normativa Laboral Internacional en la Academia Nacional de las Ciencias. “Hay mucha racionalización”, agrega.

Apple ha recibido amplios resúmenes de este artículo, pero la empresa se ha negado a realizar comentarios. El informe se basa en entrevistas con más de 35 empleados y contratistas actuales o pasados, entre ellos media docena de directivos con un conocimiento de primera mano sobre el grupo de responsabilidad de proveedores de Apple, así como otros dentro del sector tecnológico.

En 2010, Steven P. Jobs habló de las relaciones de la empresa con sus proveedores en un congreso del sector. “Yo creo que Apple realiza uno de los mejores trabajos entre las empresas de nuestro ámbito, y quizá de cualquier otro, a la hora de comprender las condiciones laborales de nuestra cadena de suministros”, decía Jobs, que en aquel momento era consejero delegado de Apple y que falleció el pasado octubre. “Es decir, vas a una fábrica, pero, Dios mío, tienen restaurantes, cines, hospitales y piscinas. Para tratarse de una fábrica, es bastante bonita”, añadía.

Otros, entre ellos los trabajadores de dichas fábricas, agradecen las cafeterías y las instalaciones médicas, pero insisten en que las condiciones son duras.

“Estamos poniendo todo nuestro empeño en mejorar las cosas”, comenta un ex directivo de Apple. “Pero la mayoría de la gente seguiría sintiéndose verdaderamente molesta si viera de dónde proviene su iPhone”, remacha.

El camino hacia Chengdu

En otoño de 2010, unos seis meses antes de la explosión en la fábrica de iPad, Lai Xiaodong envolvía cuidadosamente su diploma universitario con ropa para que no se arrugara en la maleta. Les dijo a sus amigos que ya no asistiría a las partidas de póker semanales y se despidió de sus profesores. Se marchaba a Chengdu, una ciudad de 12 millones de habitantes que estaba convirtiéndose rápidamente en uno de los centros de fabricación más importantes del mundo.

Aunque Lai es extremadamente tímido, había sorprendido a todo el mundo convenciendo a una hermosa estudiante de enfermería para que fuese su novia. Ella quería casarse y el objetivo de Lai era ganar suficiente dinero para comprar un piso.

Las fábricas de Chengdu suministran productos a cientos de empresas. Pero Lai tenía en mente a Foxconn Technology, el exportador más importante de China, que además cuenta con una de las plantillas más grandes de la nación, con 1,2 millones de trabajadores. La empresa tiene fábricas en todo el país, y monta aproximadamente un 40% de los productos electrónicos de consumo del mundo, con clientes como Amazon, Dell, Hewlett-Packard, Nintendo, Nokia y Samsung.

Lai sabía que la fábrica de Foxconn en Chengdu era especial. En su interior, los trabajadores fabricaban el último y posiblemente más importante producto de Apple: el iPad.

Cuando Lai consiguió finalmente un empleo reparando máquinas en la fábrica, una de las primeras cosas que advirtió fueron las luces casi cegadoras. Los turnos diarios duraban 24 horas, y la fábrica siempre estaba iluminada. En cualquier momento dado había miles de trabajadores en las cadenas de montaje o sentados en sillas sin respaldo, agazapados junto a grandes máquinas o corriendo de una plataforma de descarga a otra. A algunos trabajadores se les hinchaban tanto las piernas que andaban como un pato. “Es duro estar de pie todo el día”, afirma Zhao Sheng, un trabajador de la fábrica.

Unas pancartas colgadas en las paredes advertían a los 120.000 empleados: “Trabaja duro en tu puesto hoy o trabaja duro mañana para encontrar otro”. El código de conducta para proveedores de Apple dicta que, salvo en circunstancias inusuales, los empleados supuestamente no han de trabajar más de 60 horas a la semana. Pero en Foxconn, algunos trabajaban más, según entrevistas, nóminas y estudios realizados por grupos externos. Si nos ceñimos a su sueldo, al cabo de poco tiempo Lai estaba pasando12 horas al día, seis días a la semana, dentro de la fábrica. A veces se exigía a los empleados que llegaban tarde que redactaran cartas de confesión y copiaran citas. Había “cambios continuos” en los que a los trabajadores se les pedía que hicieran dos turnos seguidos, según varias entrevistas.

El título universitario de Lai le permitía percibir un salario de unos 22 dólares diarios, horas extras incluidas, lo cual era más de lo que ganaban muchos otros. Cuando terminaba su jornada, se retiraba a una pequeña habitación en la que apenas cabían un colchón, un armario y una mesa y donde se entretenía obsesivamente con un juego de Internet llamado Fight the Landlord, explica su novia, Luo Xiaohong.

Esos alojamientos eran mejores que muchas de las residencias de Foxconn, donde vivían 70.000 trabajadores de la empresa, y donde se apiñaban hasta 20 personas en un piso de tres habitaciones. El año pasado, una disputa salarial desencadenó un motín en una de las residencias, y los trabajadores empezaron a lanzar botellas, cubos de basura y papeles ardiendo desde las ventanas, según los testigos. Doscientos agentes de policía se enfrentaron a los trabajadores y detuvieron a ocho. Después se retiraron los cubos de basura, y los montones de desperdicios –y los roedores – se convirtieron en un problema. Lai se sentía afortunado de tener una vivienda propia.

En un comunicado, Foxconn desmentía las declaraciones de los trabajadores sobre los turnos continuos, el exceso de horas extras, los alojamientos abarrotados y las causas de la revuelta. La empresa afirmaba que sus actividades se adherían a los códigos de conducta de los clientes, los criterios del sector y las leyes nacionales. “Las condiciones en Foxconn son cualquier cosa menos duras”, escribía la empresa. Foxconn dijo también que nunca había sido citada por un cliente o por el Gobierno por contratar a menores de edad, explotar a los trabajadores o por exposición a productos tóxicos.

“Todos los empleados de la cadena de montaje disfrutan de descansos periódicos, incluida una hora para comer”, escribía la empresa, y solo un 5% de ellos deben permanecer de pie para desempeñar su labor. Los puestos han sido diseñados de acuerdo con criterios ergonómicos, y los empleados tienen oportunidades para la rotación laboral y los ascensos, aseguraba el comunicado.

“Foxconn tiene un historial de seguridad muy positivo”, escribía la empresa, “y hemos progresado mucho en nuestros esfuerzos por liderar el sector en China en ámbitos como las condiciones del lugar de trabajo y el cuidado y el trato a nuestros empleados”.

El código de conducta de Apple

En 2005, algunos altos directivos de Apple se dieron cita en su sede de Cupertino, California, para celebrar una reunión especial. Otras empresas habían creado códigos de conducta para supervisar a sus proveedores. Apple decidió que había llegado el momento de seguir su ejemplo. El código que publicó Apple ese año exige “que las condiciones laborales en la cadena de suministro de la empresa sean seguras, que los trabajadores sean tratados con respeto y dignidad y que los procesos de fabricación sean responsables con el medio ambiente”.

Pero el año siguiente, el periódico británico The Mail on Sunday visitó en secreto una fábrica de Foxconn en Shenzhen, China, donde se producían iPod, e informó de las largas jornadas de los trabajadores, de las flexiones impuestas como castigo y de los alojamientos abarrotados. Los directivos de Cupertino quedaron asombrados. “Apple está llena de buena gente que no tenía ni idea de que esto estaba sucediendo”, decía un ex empleado. “Quisimos que la situación cambiara inmediatamente”.

Apple auditó esa fábrica, la primera de esas inspecciones por parte de la empresa, y ordenó mejoras. Los directivos también emprendieron una serie de iniciativas que incluían un informe anual de auditoría, publicado por primera vez en 2007. El año pasado, Apple había inspeccionado 396 instalaciones, entre ellas proveedores directos de la empresa, y también muchos de los suministradores de esos proveedores, uno de los programas más importantes de esa índole dentro del sector de los productos electrónicos.

Esas auditorías han descubierto incumplimientos sistemáticos del código de conducta de Apple, según resúmenes publicados por la empresa. En 2007, por ejemplo, la empresa realizó más de 35 auditorías, dos tercios de las cuales indicaban que los empleados suelen trabajar más de 60 horas a la semana. Asimismo, hubo seis “infracciones básicas”, el tipo más grave, entre ellas la contratación de niños de 15 años, además de la falsificación de archivos.

Durante los tres años siguientes, Apple llevó a cabo 312 auditorías, y cada año, más o menos la mitad mostraban indicios de un gran número de empleados que trabajaban más de seis días a la semana, además de hacer muchas horas extra. Algunos trabajadores recibían menos del salario mínimo o se les retenía la paga como castigo. Apple encontró 70 infracciones básicas durante ese periodo, incluidos casos de trabajo involuntario, empleados menores de edad, falsificaciones de archivos, eliminación inadecuada de residuos peligrosos y más de 100 trabajadores heridos por exposición a productos químicos tóxicos.

El año pasado, la empresa realizó 229 auditorías. Se advirtieron leves mejoras en algunas categorías, y el número de infracciones básicas detectadas disminuyó. Sin embargo, en 93 instalaciones, al menos la mitad de los trabajadores superaban el límite de 60 horas semanales. Más o menos el mismo número de empleados trabajaban más de seis días a la semana. Hubo incidentes de discriminación, medidas de seguridad inadecuadas, impago de las horas extra requeridas y otras infracciones. Ese año murieron cuatro empleados y 77 resultaron heridos en explosiones en el lugar de trabajo.

“Si los problemas siguen un mismo patrón año tras año, significa que la empresa está ignorando la cuestión en lugar de resolverla”, afirma un ex directivo de Apple con un conocimiento de primera mano del grupo de responsabilidad de los proveedores. “Se toleran los incumplimientos siempre que los proveedores prometan esforzarse más la próxima vez. Si nos pusiéramos serios, las infracciones básicas desaparecerían”.

Apple dice que cuando una auditoría revela una infracción, la empresa exige a los proveedores que resuelvan el problema en un plazo de 90 días y que realicen cambios para impedir que se repita. “Si un proveedor no está dispuesto a cambiar, finiquitamos nuestra relación”, asegura la empresa en su página web.

Sin embargo, la seriedad de esa amenaza no está clara. Apple ha descubierto infracciones en cientos de auditorías, pero se ha prescindido de menos de 15 proveedores por transgresiones desde 2007, según ex directivos de la empresa.

“Una vez que se cierra el acuerdo y Foxconn se convierte en proveedor autorizado de Apple, la empresa ya no presta atención a las condiciones de trabajo ni a nada que sea irrelevante para sus productos”, afirma Li, el ex director de Foxconn. Li pasó varios años en las fábricas de Foxconn en Shenzhen y Chengdu y fue despedido en abril tras negarse a ser trasladado a esta última, afirma. La empresa desmiente sus comentarios, y declara que “tanto Foxconn como Apple se toman muy en serio el bienestar” de sus empleados.

Los esfuerzos de Apple han propiciado algunos cambios. Las instalaciones que fueron auditadas de nuevo “mostraron mejoras constantes en el rendimiento y unas condiciones de trabajo más aptas”, escribía la empresa en su informe de progreso en la responsabilidad de los proveedores en 2011. Además, el número de fábricas auditadas ha crecido cada año, y algunos directivos afirman que el aumento de esas iniciativas impiden ver las mejoras que se producen anualmente.

Apple ha formado también a más de un millón de trabajadores en cuanto a sus derechos y los métodos de prevención de lesiones y enfermedades. Hace unos años, después de que unos auditores insistieran en entrevistar a los empleados de rango más bajo de las fábricas, descubrieron que algunos de ellos se habían visto obligados a pagar onerosas “cuotas de contratación”, algo que Apple clasifica como mano de obra involuntaria. El año pasado, la empresa obligó a los proveedores a reembolsar más de 6,7 millones de dólares por esas cuotas.

“Apple está a la cabeza de la prevención de la explotación de menores”, afirma Dionne Harrison, de Impactt, una empresa a la que Apple paga para evitar y solucionar casos de explotación infantil entre sus proveedores. “Están haciendo todo lo que pueden”.

Pero hay otros asesores que no están de acuerdo.

“Llevamos años diciéndole a Apple que hay problemas muy graves y recomendándoles posibles cambios”, explica un asesor de BSR, siglas de Business for Social Responsibility [Empresa en favor de la responsabilidad social], una empresa a la que Apple ha recurrido en dos ocasiones para que le aconsejara acerca de cuestiones laborales. “Ellos no quieren prevenir los problemas; lo único que quieren es no pasar vergüenza”.

‘Podríamos haber salvado vidas’

En 2006, BSR, junto con un equipo del Banco Mundial y otros grupos, emprendió un proyecto para mejorar las condiciones laborales en fábricas de China y otros países en las que se producían teléfonos móviles y otros dispositivos. Los grupos y las empresas prometieron poner a prueba distintas ideas. Foxconn accedió a participar.

Durante cuatro meses, BSR y otro grupo negociaron con Foxconn un programa piloto para crear “líneas telefónicas de atención” a los trabajadores, de forma que los empleados pudieran denunciar condiciones abusivas, pedir orientación psicológica y hablar de problemas relacionados con el lugar de trabajo. Apple no era uno de los participantes del proyecto, pero se le informó al respecto, según el asesor de BSR, que estaba al tanto de los detalles.

Conforme avanzaban las negociaciones, los requisitos de Foxconn para participar no paraban de cambiar. Primero, Foxconn pidió que se dejaran de instalar nuevas líneas de atención y se empezara a evaluar las ya existentes. Luego, Foxconn insistió en que se excluyera la orientación sobre salud mental. Foxconn les pidió a los participantes que firmaran un acuerdo por el cual se negaban a revelar información sobre lo que observaran, y posteriormente reescribió dichos acuerdos en múltiples ocasiones. Al final se llegó a un acuerdo, y se dispuso que el proyecto se iniciara en enero de 2008. Un día antes de empezar, Foxconn exigió más cambios, hasta que quedó claro que el proyecto no iba a salir adelante, según el asesor y un resumen elaborado por BSR en 2008 en el que no se mencionaba a Foxconn.

El año siguiente, un empleado de Foxconn se cayó o saltó de un edificio de apartamentos tras perder un prototipo del iPhone. Durante los dos años siguientes, al menos 18 trabajadores más de Foxconn trataron de suicidarse o se cayeron de edificios de formas que parecen indicar que fueron intentos de suicidio. En 2010, dos años después de que el programa piloto se fuera a pique y tras muchos intentos de suicidio, Foxconn creó una línea de atención exclusiva para cuestiones de salud mental y empezó a ofrecer orientación psicológica gratuita.

“Podríamos haber salvado vidas, y le pedimos a Apple que presionara a Foxconn, pero se negaban a hacerlo”, explica el asesor de BSR, que ha pedido que no reveláramos su identidad por los acuerdos de confidencialidad. “Empresas como HP, Intel o Nike están presionando a sus proveedores. Pero Apple prefiere mantenerse a una distancia prudente y Foxconn es su fabricante más importante, así que se niegan a presionarles”.

En una declaración por escrito, BSR aseguró que las opiniones del asesor no coincidían con las de la empresa.

“Mis compañeros de BSR y yo vemos a Apple como una empresa que está llevando a cabo un esfuerzo ímprobo por garantizar que las condiciones laborales en su cadena de suministro cumplen las expectativas de la legislación vigente, las normas de la empresa y las expectativas de los consumidores”, escribe Aron Cramer, el presidente de BSR. Añade que pedirle a Apple que presionara a Foxconn no habría sido coherente con el objetivo del programa piloto, y que había múltiples razones para no llevar a cabo el programa.

En una declaración, Foxconn asegura que actuó con rapidez y de forma exhaustiva para solucionar la cuestión de los suicidios, y que “los datos han demostrado que dichas medidas han funcionado”.

Un cliente exigente

Todos los meses, responsables de empresas de todo el mundo peregrinan a Cupertino o invitan a directivos de Apple a visitar sus fábricas en el extranjero, todos con el mismo objetivo: convertirse en proveedor suyo.

Cuando les llega la noticia de que Apple está interesado en un producto o en un servicio concretos, suele haber pequeñas celebraciones; brindan con whisky y van a un karaoke a cantar.

Luego llegan las peticiones de Apple.

Por lo general, Apple pide a los proveedores que especifiquen cuánto cuesta cada componente, cuántos empleados se necesitan y la cuantía de sus salarios. Los directivos quieren conocer hasta el más mínimo detalle financiero. Acto seguido, Apple calcula cuánto va a pagar por un componente. A la mayoría de los proveedores se les deja un margen ínfimo.

Por eso muchas veces los proveedores intentan recortar de donde pueden, sustituir productos químicos caros por otras opciones más baratas o presionar a sus empleados para que trabajen a más velocidad y más horas, según gente que trabaja en dichas empresas.

“La única forma de ganar dinero trabajando para Apple es encontrar la manera de hacer las cosas de una forma más eficiente o más barata”, comentaba un directivo de una empresa que ayudó a sacar el iPad al mercado. “Y luego vuelven el año siguiente y obligan a la empresa a rebajar el precio un 10%”.

En enero de 2010, los empleados de una fábrica china propiedad de Wintek, un socio que fabrica para Apple, se declararon en huelga por toda una serie de cuestiones, incluidos unos rumores muy difundidos de que los trabajadores estaban siendo expuestos a toxinas. Las investigaciones llevadas a cabo por los medios de comunicación revelaban que más de cien empleados se habían visto afectados por el n-hexano, un producto químico tóxico que puede provocar daños en el sistema nervioso y parálisis.

Los empleados afirman que se les ordenó utilizar -hexano para limpiar la pantalla de los iPhones porque se evaporaba a una velocidad casi tres veces mayor que frotando con alcohol. Una evaporación más rápida significaba que los trabajadores podían limpiar más pantallas por minuto.

Apple comentó los daños sufridos por los trabajadores de Wintek al cabo de un año. En su informe de responsabilidad de los proveedores, Apple afirmaba que le había “exigido a Wintek que dejara de utilizar n-hexano” y que “se había asegurado de que todos los trabajadores habían recibido el tratamiento adecuado, y estaban siguiendo muy de cerca sus informes médicos hasta que se recuperaran del todo”. Asimismo, Apple aseguraba que le había exigido a Wintek que arreglara el sistema de ventilación.

Ese mismo mes, un periodista de The New York Times entrevistó a una docena de trabajadores de Wintek afectados que afirmaban que ni Apple ni sus intermediarios se habían puesto en contacto con ellos, y que Wintek los había presionado para que dimitieran y aceptaran liquidaciones en metálico que eximirían a la empresa de toda responsabilidad. Después de esas entrevistas, Wintek se comprometió a proporcionar una mayor indemnización a los empleados afectados y Apple envió a un representante a hablar con algunos de ellos.

Seis meses después, algunas publicaciones especializadas informaban de que Apple había reducido de forma significativa el precio que le pagaba a Wintek.

“Puedes establecer todas las normas que quieras, pero no tienen sentido si no les das a los proveedores el margen suficiente para que traten bien a sus empleados”, comentaba un exdirectivo de Apple que conoce de primera mano al grupo encargado de la responsabilidad de los proveedores. “Si exprimes los márgenes, les estás obligando a recortar en materia de seguridad”.

Wintek sigue siendo uno de los proveedores más importantes de Apple. En una declaración, se negaba a hacer comentarios salvo para decir que, después de este episodio, la empresa había adoptado “amplias medidas” para abordar la situación y “se había comprometido a garantizar el bienestar de los empleados y a crear un entorno laboral seguro y saludable”.

Muchas empresas tecnológicas importantes han trabajado con fábricas cuyas condiciones son alarmantes. Sin embargo, los supervisores independientes y los proveedores aseguran que algunas se comportan de otra manera. Los directivos de varios proveedores aseguraban en entrevistas que Hewlett-Packard y otras empresas les permiten obtener unos beneficios ligeramente más elevados y otros complementos si se utilizan para mejorar las condiciones de los trabajadores.

“Nuestros proveedores son muy sinceros con nosotros”, señala Zoe McMahon, una directiva del programa de responsabilidad social y medioambiental de la cadena de suministro de Hewlett-Packard. “Si les cuesta mucho cumplir nuestras expectativas, nos lo hacen saber, y eso influye en nuestras decisiones”.

La explosión

La tarde de la explosión de la fábrica de iPads, Lai Xiaodong llamó a su novia, como hacía todos los días. Esperaban poder verse esa tarde, pero el director de Lai le dijo que tenía que hacer horas extra, según lo que le contó Lai a ella.

Le habían ascendido muy rápido en Foxconn, y en tan solo unos meses tenía a su cargo un equipo que se encargaba del mantenimiento de las máquinas que pulían las fundas de los iPads. En la zona de lijado había mucho ruido, y el área estaba llena de polvo de aluminio. Los trabajadores llevaban mascarillas y tapones, pero por muchas veces que se ducharan, se les reconocía por el leve brillo aluminoso de su pelo y del rabillo de los ojos.

Tan solo dos semanas antes de la explosión, un grupo de Hong Kong de defensa de los derechos de los trabajadores publicó un informe en el que advertían de que las condiciones en la fábrica de Chengdu no eran seguras, y mencionaban problemas como el polvo de aluminio. El grupo, Students And Scholars Against Corporate Misbehavior [Estudiantes y expertos en contra de la mala conducta empresarial], o SACOM, por sus siglas en inglés, había grabado en vídeo a los trabajadores cubiertos de diminutas partículas de aluminio. “Los problemas de seguridad y de salud laboral en Chengdu son alarmantes”, se afirmaba en el informe. “Los trabajadores también resaltan el problema de la mala ventilación y de que la ropa de protección para el personal es inadecuada”.

Una copia de dicho informe fue enviada a Apple. “No tuvimos respuesta”, explica Debby Chan Sze Wan, miembro del grupo. “Unos meses más tarde fui a Cupertino y me metí en el grupo de presión de Apple, pero nadie quería reunirse conmigo. Nadie de Apple se ha puesto en contacto conmigo en ningún momento”.

La mañana de la explosión, Lai acudió en bicicleta al trabajo. El iPad acababa de salir a la venta solo unas semanas antes, y a los trabajadores se les dijo que había que pulir miles de fundas al día. La actividad en la fábrica era frenética, según los obreros. Filas y más filas de máquinas pulían las fundas mientras los empleados, equipados con mascarillas, apretaban los botones. Encima de cada estación había grandes conductos de aire, pero no podían seguir el ritmo de las tres filas de máquinas puliendo sin parar. Por todas partes había polvo de aluminio.

El polvo es un riesgo conocido para la seguridad. En 2003, una explosión de polvo de aluminio en Indiana destruyó una fábrica de ruedas y se cobró la vida de un trabajador. En 2008, el polvo agrícola en el interior de una fábrica de azúcar en Georgia provocó una explosión en la que murieron 14 personas.

A las dos horas de que Lai hubiera empezado su segundo turno, el edificio empezó a temblar, como si hubiera un terremoto. Según algunos trabajadores de la fábrica, se produjo una serie de explosiones.

Entonces empezaron los gritos.

Cuando los compañeros de Lai salieron afuera a toda prisa, el humo oscuro estaba mezclándose con una llovizna, por lo que puede verse en unos vídeos grabados con teléfonos móviles. El número total de muertos ascendió a cuatro y el de heridos, a 18.

En el hospital, la novia de Lai vio que tenía casi toda la piel calcinada. “Lo reconocí por las piernas, porque de lo contrario no habría sabido quién era”, asegura.

Al final llegó su familia. Se le había quemado más del 90% del cuerpo. “Mi madre salió corriendo de la habitación nada más verlo. Yo me puse a llorar. Nadie podía soportarlo”, comenta su hermano. Cuando su madre volvió, trató de no tocar a su hijo por miedo a hacerle daño.

“Si lo hubiera sabido”, afirma, “le habría cogido del brazo, lo habría tocado”.

“Tuvo mucha fuerza”, añade. “Aguantó dos días”.

Después de la muerte de Lai, los empleados de Foxconn fueron hasta su pueblo natal y les entregaron una caja con las cenizas. Posteriormente, la empresa les envió un cheque por un valor de aproximadamente 150.000 dólares.

En una declaración, Foxconn afirmó que en el momento de la explosión la fábrica de Chengdu cumplía todas las leyes y normativas aplicables, y “después de asegurarnos de que las familias de los empleados fallecidos recibían el apoyo que necesitaban, comprobamos que todos los empleados heridos recibían la mejor asistencia médica posible”. Después de la explosión, añadía la empresa, Foxconn detuvo de inmediato el trabajo en todos los talleres de pulido y, posteriormente, mejoró la ventilación y la extracción del polvo, además de adoptar tecnologías para mejorar la seguridad de los trabajadores.

En su informe más reciente de responsabilidad de sus proveedores, Apple afirmaba que, después de la explosión, la empresa se puso en contacto con “los expertos más destacados en materia de seguridad de procesos” y reunió a un equipo para que investigara e hiciera recomendaciones para evitar futuros accidentes.

Sin embargo, en diciembre, siete meses después de la explosión que se cobró la vida de Lai, explotó otra fábrica de iPads, esta vez en Shanghai. La causa había sido también el polvo de aluminio, según las entrevistas y el informe más reciente de responsabilidad de los proveedores de Apple. En esa explosión resultaron heridos 59 trabajadores, y 23 de ellos fueron hospitalizados.

“Después de producirse una explosión, es negligencia grave no caer en la cuenta de que deberían revisarse todas las fábricas”, afirma Nicholas Ashford, experto en materia de seguridad laboral, que ahora trabaja en el Massachusetts Institute of Technology. “Si el polvo de aluminio planteara un problema extremadamente difícil, lo entendería. Pero ¿saben lo fácil que es controlar el polvo? Se llama ventilación. Hace un siglo que solventamos esta cuestión”.

En su informe más reciente de responsabilidad de sus proveedores, Apple señalaba que, aunque ambas explosiones estaban relacionadas con el polvo de aluminio inflamable, las causas eran distintas. No obstante, la empresa no quiso dar detalles. En el informe se añadía que Apple había auditado a todos los proveedores que pulían productos de aluminio y que había puesto en marcha medidas de precaución más estrictas. Según el informe, todos los proveedores han adoptado las medidas necesarias excepto uno, que sigue cerrado.

La familia de Lai todavía no ha encontrado respuesta a varias preguntas. “No estamos del todo seguros de cómo murió”, explica la madre de Lai junto a un sepulcro que ha construido cerca de su casa. “No entendemos qué pasó”.

Ganar la lotería de Apple

Todos los años, cuando empiezan a oírse rumores sobre los próximos productos Apple, las publicaciones y las páginas web del sector empiezan a especular sobre qué proveedores tienen más probabilidades de que les toque la lotería de Apple. Conseguir un contrato con Apple puede hacer que el valor de una empresa se incremente en millones porque, indirectamente, se está indicando que la fabricación es de buena calidad. Pero pocas empresas alardean abiertamente del trabajo: Apple suele exigir a sus proveedores que firmen contratos en los que prometen no divulgar nada, ni siquiera su asociación.

Esa falta de transparencia da a Apple cierta ventaja a la hora de mantener en secreto sus planes. Pero también ha constituido una barrera para mejorar las condiciones laborales, según algunos activistas y exdirectivos de Apple.

Este mes, tras las numerosas peticiones de grupos defensores de los derechos de los trabajadores y medios de comunicación, entre ellos The New York Times, Apple ha publicado los nombres de 156 de sus proveedores. En el informe que acompaña dicha lista, Apple afirma que “juntos representan más del 97% de lo que les pagamos a los proveedores para que fabriquen nuestros productos”.

No obstante, la empresa no ha revelado los nombres de centenares de empresas que no tienen un contrato directo con Apple, pero que suministran a los proveedores. La lista de proveedores de la empresa no aclara dónde están las fábricas, y muchas son difíciles de encontrar. Y algunas organizaciones de control independientes aseguran que, cuando han intentado inspeccionar a los proveedores de Apple, les han denegado la entrada por órdenes de Apple, o por lo menos eso les han dicho.

“Hemos mantenido esta conversación cientos de veces”, explica un exdirectivo del grupo de responsabilidad de los proveedores de Apple. “Hay un compromiso legítimo y de toda la empresa con el código de conducta. Pero llevarlo al siguiente nivel y cambiar de verdad la situación entra en conflicto con los objetivos empresariales y de confidencialidad, así que no podemos ir más lejos”. Algunos exempleados de Apple afirman que, por lo general, se les prohibía relacionarse con la mayoría de los grupos externos.

“Aquí hay una auténtica cultura del secretismo que influye en todo”, señala el exdirectivo.

Otras empresas tecnológicas funcionan de otra forma

“Hablamos mucho con gente de fuera”, asegura Gary Niekerk, director de comportamiento empresarial cívico de Intel. “El mundo es complejo y, si no dialogamos con grupos externos, nos perdemos muchas cosas”.

Dada la fama y el liderazgo de Apple en la fabricación a escala mundial, si la empresa cambiara radicalmente su forma de actuar, podría transformar la manera de hacer negocios. “Todas las empresas quieren ser Apple”, señala Sasha Lezhnev, de Enough Project, un grupo dedicado a la responsabilidad empresarial. “Si se comprometieran a fabricar un iPhone sin conflictos de por medio, transformarían la tecnología”.

Pero en última instancia, señalan exdirectivos de Apple, hay pocas presiones externas reales para que cambien las cosas. Apple es una de las marcas más admiradas. En un sondeo a escala nacional llevado a cabo por The New York Times en noviembre, el 56% de los entrevistados afirmaba que no se le ocurría nada negativo sobre Apple. Un 14% respondió que lo peor que tenía la empresa era que sus productos eran demasiado caros. Y solo un 2% mencionaba las prácticas laborales en el extranjero.

Hay gente como White, de Harvard, que afirma que hasta que los consumidores exijan una mejora de las condiciones en las fábricas en el extranjero (como han hecho en el caso de empresas como Nike y Gap, que ya han revisado las condiciones de sus proveedores) o intervengan los reguladores, hay pocos incentivos para llevar a cabo un cambio radical. Y fuentes internas de Apple se muestran de acuerdo.

“Puedes producir en fábricas que sean cómodas y que traten bien a sus empleados o reinventar el producto cada año y hacerlo mejor, más rápido y más barato, para lo cual se necesitan fábricas que resultan demasiado estrictas desde el punto de vista estadounidense”, comenta un directivo actual de Apple.

“Y, ahora mismo, a los clientes les importa más tener un iPhone nuevo que las condiciones laborales en China”.

© The New York Times

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Dimite el ponente de ACTA del Parlamento Europeo

La Unión Europea ha firmado el tratado comercial ACTA, contra la falsificación y para proteger la propiedad intelectual, que debe ratificar el Parlamento Europeo. Pero este proceso no será plácido. El principal ponente del tratado en el Parlamento, el eurodiputado Kader Arif, ha presentado su dimisión como tal. Considera que el proceso es una “mascarada”.

En un comunicado, Arif explica que debe denunciar el proceso que ha conducido a la firma del acuerdo “sin participación de la sociedad civil, con falta de transparencia dese el inicio de las negociaciones, sucesivas firmas del texto sin explicaciones y descartando las reivindicaciones del Parlamento expresadas en muchas resoluciones”.

Como ponente del texto, asegura, ha sido testigo de “maniobras inéditas de la derecha” de este Parlamento· para imponer un calendario acelerado intentado validar el tratado antes de que la opinión pública fuera alertada de su contenido, “privando de hecho al Parlamento de su derecho de expresión y de emplear las herramientas a su disposición para incorporar las reivindicaciones legítimas de los ciudadanos”.

Para Arif, el tratado tiene un impacto en las libertades civiles por las responsabilidades con que carga a los proveedores de acceso a Internet y tiene consecuencias en otros ámbitos como la fabricación de medicamentos genéricos. Se trata, concluye, de una situación inaceptable.

 Cuatro comisiones del Parlamento deben proponer sus comentarios en las próximas semanas a la Comisión de Comercio Internacional (INTA) sobre el contenido del tratado. INTA es la comsión de referencia en el Parlamento en esta cuestión. Arif que pertenece a la misma, debía basarse en estos comentarios para elaborar su propio informe. El trabajo de estas comisiones ha sido acelerado y se espera que el Parlamento debata la ratificación del tratado en junio.

Ayer, la 22 países de la Unión Europea, entre ellos España, lo firmaron. En Polonia ya se han producido movilizaciones en contra de que su país respalde este acuerdo comercial que intenta combatir la falsificación y la vulneración de la propiedad intelectual. Los contrarios a su redactado, que inicialmente fue negociado en secreto por varios países, entre ellos Estados Unidos y Japón, consideran que su ambiguo articulado permite la implantación de medidas que obliguen a los proveedores de acceso a Internet a actuar de policías de los contenidos y que se instauren prácticas de bloqueo sin intervención judicial. La UE manifestó ayer que las leyes que se deriven del citado tratado siempre observarán la obligación de una intervención judicial en la UE.

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España firma el polémico tratado

La Unión Europea y 22 de sus estado miembros, entre ellos España, han firmado hoy en Japón el tratado ACTA, cuya inicial negociación en secreto sublevó a la comunidad de Internet. Se trata de un acuerdo comercial que pretende combatir el tráfico de falsificaciones y la violación de la propiedad intelectual. La firma del tratado por parte de la UE debe ser ratificada por el Parlamento Europeo en junio. Organizaciones opuestas al mismo ya preparan movilizaciones para intentar frenar la ratificación. Holanda, Chipre, Eslovaquia, Estonia y Alemania figuran entre los países europeos que no lo han suscrito. Según la UE, se trata de un simple retraso por razones de procedimiento. En Polonia ya hace días que se han organizado movilizaciones contra ACTA.

Mientras Estados Unidos ha frenado las leyes antipiratería (SOPA y PIPA) para buscar un mayor consenso, el citado tratado ya fue suscrito, el año pasado, por Estados Unidos, uno de sus principales impulsores, Canadá, Australia, Japón, Corea del Sur y Nueva Zelanda, entre otros países. Este acuerdo comercial propone aplicar distintas medidas por parte de los estados que lo apoyan para luchar contra el comercio de falsificaciones y la distribución sin licencia de material protegido por derechos de autor.

Lo que más preocupa a quienes combaten su redactado es que introduce medidas genéricas cuya aplicación concreta podría suponer la persecución penal de proveedores de Internet que favorecieran la piratería a nivel comercial.

ACTA admitiría nuevas sanciones penales para obligar a los proveedores de Internet a vigilar los contenidos en Internet, lo que supondría, según sus oponentes, una merma en la libertad de expresión y un incremento de la inseguridad jurídica ya que autorizaría a los titulares de derechos a obtener información sobre los infractores en la Red por parte de los operadores. No se trata de artículos de obligado cumplimiento por parte de los Estados. Las autoridades europeas, ante el escándalo que provocó el conocimiento de las negociaciones secretas del citado tratado, han asegurado que en la UE cualquier fórmula de persecución de la infracción se dará por la vía judicial. Quienes se oponen al tratado, por su ambiguo y genérico redactado, subrayan expresiones como la necesidad de “remedios expeditivos” para prevenir las infracciones y el despliegue de “obstáculos” para impedir que avance la piratería. El texto añade que los procedimientos que se pacten deben respetar la privacidad y la libertad de expresión.

El tratado apela a la colaboración entre distintos sectores. La palabra Internet no figura en el redactado que prefiere la expresión “entornos digitales”. El tratado prevé sanciones civiles, por daños y perjuicios a los intermediarios, sobre cuya cuantía no se aclara la manera de fijarla.

En marzo de 2010, la UE publicó el borrador tras la octava ronda negociadora después de que el Parlamento europeo recordara que es competente para estudiar los tratados internacionales en los que participe la UE y mostró su desacuerdo con el secretismo de las negociaciones.

Ayer, John Clancy, portavoz del comisario de Comercio Karel de Gucht ya hizo las primeras declaraciones para calmar los ánimos de la comunidad de Internet. “ACTA”, aseguró, “no restringe la libertad de Internet ni propone la censura de webs. El tratado quiere garantizar que las organizaciones criminales sean perseguidas cuando roban la propiedad intelectual, dañando la innovación y destruyendo empleo.” Clancy insistió en que no interfiere en la manera en que usamos Internet en nuestra vida cotidiana. Alguna aclaración sobre lo que no es ACTA demuestra la manera en que puede ser entendido por otros. “Los ciudadanos podrán seguir usando las redes sociales como Facebook o Twitter como en el pasado”, aseguró.

Según la UE, se trata de untexto distinto a las leyes estadounidenses SOPA y PIPA, ahora congeladas, porque no prevé impedir el acceso a la Red. La UE calcula que Europa pierde anualmente ocho mil millones de euros por el tráfico de material pirateado.

En España, la Asociación de Internautas ha mantenido una postura totalmente contraria a que prospere ACTA en el Parlamento Europeo.

RedTel , la asociación española de operadores de telecomunicaciones, cuestionó en abril de 2010 el proyecto de tratado, soprendida porque un borrador de acuerdo comercial no contenga “ninguna mención a crear oportunidades de comercio”. La asociación explicó que si bien esto es “lógico” en el caso de la piratería de bienes físicos, donde ya existe un mercado legal de bienes equivalentes, en el caso de la ‘piratería digital’ el tratado ACTA refleja el mismo problema que la Disposición Final segunda del Proyecto de Ley de Economía Sostenible en España, que “sólo se ocupa de medidas penalizadoras”, olvidando que el problema es la débil oferta legal de contenidos.

 Hoy, el Parlamento Europeo ha sufrido un ataque informático. Anonymous había convocado asaltos digitales contra la UE, pero había excluído como objetivo al Parlamento.

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El uso del P2P crece tras el cierre de Megaupload

El cierre de Megaupload ha vuelto la mirada de los internautas a los sistemas de intercambio de archivos P2P cuyo uso había descendido a favor el streaming (visionado sin descarga) o de la descarga directa. Frente a la plataforma de Megaupload que centralizaba el albergue de los archivos en sus servidores, lo que facilita su persecución, las plataformas P2P descentralizadas dificultan operaciones parecidas. Por otra parte, en algunos países como Francia, donde la ley persigue directamente el empleo de P2P se había producido una emigración hacia otro tipo de recursos. Las estadísticas no precisan el tipo de uso que se hace de las distintas alternativas.

La frecuentación de los sistemas P2P ha crecido desde la semana pasada en Europa, al menos temporalmente. Es lo que demuestran las estadísticas de Inoque, que analiza el tipo de paquetes que circulan por la Red. El recurso al P2P en Europa desde el pasado 19 de enero ha crecido. En un cuadro se aprecia como de tener un porcentaje irrelevante el tráfico de paquetes P2P sube el día 20 y durante tres días roza el 15% del porcentaje total. El empleo del streaming, que superaba el 60 % un día antes del cierre de Megaupload,  registra un descenso los dos días siguientes para volver a recuperar posiciones después.

En otra estadística se aprecia que, dentro del universo P2P, BitTorrent es quien se beneficia de un interés renovado tras el cierre de Megaupload. El protocolo eDonkey, usado por eMule, también refleja un crecimiento, pero en menor medida.

Por su parte, Peerates.net, que publica estadísticas sobre uso de eDonkey, aunque no controla todo el tráfico, afirma que contabiliza en los servidores que sigue que hay más de seis millones de clientes en todo el mundo. España sería el tercer país con un 11% del total (algo más de 782.000). Las cifras, por períodos anuales no permiten en este caso atribuir las causas el crecimiento. En todo caso, en 2011 registra una media mundial de 1.123.073 clientes conectados y las primeras cifras de 2012 son de 1.304.884. En España se detectan más de 37.000 usuarios diarios que harían una media de cuatro búsquedas. Madrid, en primer lugar, y Barcelona son las ciudades más activas, seguidas por Valencia a más distancia.

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Nueva Zelanda libera bajo fianza a dos directivos de Megaupload

Un tribunal neozelandés concedió hoy la libertad condicional a dos de los tres directivos de Megaupload quefueron detenidos en Auckland junto al fundador del portal Kim Schmitz, y sobre quienes pesa una solicitud de extradición por parte de Estados Unidos por piratería informática.

El juez David McNaughton del Tribunal del distrito de North Shore anunció la puesta en libertad condicional al alemán Finn Batato, de 38 años y jefe técnico del Megaupload y al programador holandés Bram van del Kolk, de 29 años.

Pero aun queda pendiente el fallo sobre la libertad condicional pedida por Mathias Ortmann, de 40 años y cofundador de Megaupload.

Schmitz, conocido como Dotcom, fue detenido junto a los tres ejecutivos el viernes 20 (jueves 19 en Estados Unidos) en su mansión de las afueras de Auckland, en el marco de un amplio operativo internacional que incluyó el cierre de su portal de descargas y la detención en Europa de otros dos presuntos cómplices.

El juez MacNaughton denegó ayer la libertad condicional de Dotcom por considerar que existe un riesgo de fuga debido a sus múltiples identidades, posibilidad de acceder a dinero en efectivo o cuentas bancarias, organizar su traslado y obtener documentos falsos.

Dotcom, quien ha apelado el fallo, permanecerá en prisión hasta el 22 de febrero próximo cuando se celebre una vista sobre la petición de extradición a Estados Unidos.

Antes que a los dos directivos, el tribunal de North Shore también otorgó la libertad condicional a Wayne Tempero, el guardaespaldas de Dotcom acusado de posesión ilegal de un arma semi-automática.

Las autoridades estadounidenses intervinieron el portal Megaupload por considerar que ha causado más de 500 millones de dólares (381 millones de euros) en pérdidas al transgredir los derechos de autor de compañías y obtenido un beneficio de 175 millones de dólares (133 millones de euros).

En el caso de que se apruebe la extradición, los cuatro detenidos serán juzgados en Estados Unidos, donde la justicia de ese país les imputa supuestos delitos de relación con el crimen organizado, blanqueo de dinero y violación de la ley de derechos de propiedad intelectual, por los que de ser declarados culpables pueden ser condenados a una pena máxima de 50 años de cárcel.

 

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Google unifica los datos de los usuarios de todos sus servicios

¿Quién no se ha sorprendido alguna vez al ver un anuncio de una agencia de viajes en su bandeja de entrada Gmail justo cuando estaba planeando sus vacaciones? No es casualidad, sino que el servidor de correo utiliza la información que tiene de sus usuarios para ofrecer anuncios personalizados. Situaciones así serán aún más comunes a partir del 1 de marzo. Google ha anunciado que cambiará sus políticas de privacidad y unificará la información que controla sobre cada usuario en todos sus productos. El gigante de Internet ha anunciado a través de su blog oficial un cambio importante cambio en sus condiciones de servicio y ha explicado que el objetivo de la empresa es ofrecer “una experiencia Google más intuitiva”, a través del seguimiento de las actividades de cada usuario y de la puesta en común de los datos que ha facilitado a los distintos servicios que ofrece la compañía.

La empresa ha eliminado más de 60 políticas de privacidad de sus servicios y las ha unificado en una sola. Lo mismo hará a partir de marzo con los datos que posee de sus usuarios: unificarlos. En la práctica, combinará la información que maneja sobre alguien que, por ejemplo, utiliza una cuenta de correo electrónico de Gmail, ve vídeos en Youtube, comparte información en Google Docs y hace búsquedas a través del buscador de Google.

“Si estás conectado a tu cuenta, puede que combinemos la información que has proporcionado en uno de los servicios con la información de otros. En resumen, te trataremos como un único usuario en todos nuestros productos“, asegura la directora de privacidad, productos e ingeniería de Google, Alma Whitten.

Los cambios son obligatorios para todos los usuarios, que no pueden rechazarlos. La única manera de no aceptarlos es darse de baja de los servicios de la compañía, como ellos mismos explican a través de un aviso al que se accede desde la página principal del buscador y que intenta resolver las dudas sobre las nuevas condiciones.

En el blog de la compañía ponen algunos ejemplos de lo que supondrán las nuevas prácticas de la empresa. Las propuestas de consulta en el buscador de Google podrán ser aún más personalizadas dependiendo, por ejemplo, de las preferencias que se indiquen en el perfil de Google+ o en el perfil de un blog alojado en Blogger. O un usuario verá cómo los anuncios que aparecen en su bandeja de entrada de Gmail están relacionados con los documentos que comparte en Google Docs o las fotografías que ha compartido en PIcasa.

“Esto puede significar, incluso, que podamos decirte cuándo llegas tarde a una reunión, basándonos en tu localización, tu calendario y las condiciones del tráfico en tu localidad’, asegura la compañía a través de un vídeo.

La compañía ha asegurado que los principios de privacidad “siguen intactos” aunque habrá que esperar a las reacciones ya que cada cambio en las políticas de datos personales de las grandes empresas de Internet suele despertar la respuesta de la Red. De hecho, Google fue muy critcado hace dos semanas al introducir un cambio en el buscador que permite ver las actualizaciones de los contactos en Google+ cuando se hace una búsqueda.

Según el blog de Google, los usuarios recibirán un mail o una notificación en el que se les explican todos los cambios.

 

 

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