Condenados a gustar (en Facebook), condenados a seguir (en Twitter)
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25 oct
La ingeniería social se complica. Si ya era difícil quedar bien con todo el mundo en la vida analógica, el protocolo digital multiplica las reglas de una cortesía desbordada que, al menos, yo no había sentido la necesidad de poner en práctica hasta ahora.

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